El pesimismo de quienes envejecerán en Magallanes
Ya estamos en octubre el mes de las personas mayores, un tiempo para poner en relieve la importancia que tienen en nuestras sociedades, valorar su entrega en la construcción de lo que hoy somos como país. Un momento también para ponerlos en el centro de la acción del Estado. Un mes en que ellos muestran y demuestran de lo que son capaces; enseñan orgullosos de cómo ocupan su tiempo en grupos de actividades y acciones de desarrollo personal y de habilidades que mantienen o han aprendido en el trabajo comunitario. En hora buena por aquellos que están ocupando su tiempo y manteniéndose activos en nuestra sociedad, que es lo que se espera para todos ellos.
Pero no todo debe ser mostrar lo que hacen. En retribución la sociedad debe dedicar este tiempo para buscar más y mejores oportunidades para ellos, para nuestros queridos mayores o viejos. Y es eso en lo que notamos que la sociedad y el Estado no tienen su momento de reflexión y dedicación por ellos.
Como Estado nos estamos quedando en lo visual, en la demostración que hay mayores que hacen uso de su tiempo libre en forma constructiva y de desarrollo, nada más. Falta lo que el Estado hace por ellos. Si uno revisa las iniciativas que se están discutiendo como país y política pública para hacerles “más llevadera” esta etapa de la vida a las personas mayores, vemos que no hay un plan o programa que vaya desde la discusión hasta la acción y desarrollo de políticas públicas para los mayores. No se ve un correlato asociado a lo que está pasando en una sociedad que envejece a pasos agigantados y con un mayor número de personas mayores que dependen de lo que se haga por ellos, para poder seguir viviendo en comunidad, que es lo que todos esperamos.
La política pública no consiste en llenar el país de lugares para la larga estadía y que el Estado se haga cargo de la atención de los mayores. En la experiencia internacional, los mayores deben seguir en comunidad y con los suyos, por pequeña que sea la red familiar; hay que propiciar que la mayor parte sigan siendo activos y puedan vivir en las poblaciones como una opción personal y comunitaria. Aquellos que deben hacerlo en centros especializados deberán ser los menos, ya que significa que las políticas públicas habrán hecho lo suyo para tener una buena y mejor vejez. El llenar el territorio de Eleam públicos o privados es la señal de que las cosas no se están haciendo bien.
Pero hasta hoy no se ve una política publica acorde con esto, ni el Estado, ni los gobiernos regionales o comunales están haciendo algo; menos los organismos del Estado encargados del tema están coordinando acciones de trabajo o de reflexión de lo que debemos hacer por los mayores. Todos “están haciendo algo” y con eso basta en las cuentas públicas: estamos trabajando ¿ok?, no nos pidan más parecieran decir. ¿Eso basta?, obviamente que no, porque nuestra sociedad magallánica al menos está preocupada y atenta.
Una encuesta local de Cadem difundida hace poco, evidencia lo que es una realidad en muchas familias: los recursos no alcanzan ahora que estamos en la mejor etapa de la vida, lo que nos lleva a tener una visión pesimista de lo que va a ocurrir en nuestra región en los próximos meses y años. No se ve que las cosas vayan a cambiar o se vaya a propiciar una mejor política que lleve a un mayor desarrollo regional, todo parece indicar que seguiremos igual.
Una gran preocupación manifestada en esta encuesta tiene que ver en cómo quienes son más jóvenes hoy ven su futuro. Si hoy no alcanza con lo que producimos, ¿qué va a pasar cuando seamos viejos?, las expectativas son muy malas para esa etapa de la vida. Por eso, los encuestados manifiestan que el futuro no es el más adecuado para envejecer en la región.
Los costos de vivir en la región son más altos que en el resto del país y eso hace que el día a día sea insostenible para las personas mayores, por eso se ve un oscuro devenir para quienes serán mayores en Magallanes. Y eso es lo que impacta. La percepción ciudadana no tiene un correlato en la acción del Estado o de los órganos del Estado que son los encargados de planificar y preparar las políticas públicas, desde los legisladores hasta los que son actores encargados de trabajar activamente por este grupo etario.
La percepción de que los mayores lo van a pasar mal en su vejez en la región, es de las más pesimistas del país. ¿Quién se hace cargo de eso? Parece que otra vez sólo fue una encuesta más que se difundió. Total, si no hay bulla o reclamo no pareciera haber preocupación u ocupación del tema.
En este mes de los mayores al menos el gobierno debiera tener implementado localmente alguna comisión que estudie el tema y entregue propuestas de trabajo y acciones locales. Por lo menos este mes se lo merecen los mayores, ya que están en el centro y deben ser nuestro foco. Basta de hacerse los lesos y seguir haciendo como si nada. No son buenos los tiempos que vienen para los adultos magallánicos, pero no parece importar.




