Alvin Toffler y la revolución del conocimiento
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Junto a Francis Fukuyama, hasta su muerte (2016) estuvo considerado como el intelectual más brillante del siglo XX y XXI Sus investigaciones aún son seguidas por Jefes de Estado, estudiosos y lo más selecto del mundo académico.
El error más frecuente en la historia de la predicción ha sido la gran subestimación del impacto de las tecnologías.
Los futuristas de principios del Siglo veinte, aunque acertaron previendo nuestro ingreso en el espacio, no previeron que el automóvil tendría tanto éxito y causaría tantos problemas. Sólo hace unos quince años el reiterado mirar hacia el futuro asumió que enfrentábamos un verdadero riesgo de destruir la vida de nuestro planeta mediante el uso de armas nucleares. Ese riesgo era verdadero y aún puede volver, pero ha sido aminorado por el momento.
Nuestra actual moda apocalíptica se preocupa por la catástrofe ecológica. Esto también es más que nada un signo de los tiempos que una certera anticipación de futuro. Se funda en la supuesta verdad de que la vida está en precario equilibrio, cuando en realidad siempre ha sido más bien una azarosa competencia en que las especies mueren y matan. Cierto es que ahora es fácil citar las irrisorias predicciones de otros, pero conviene recordar que lord Kelvin, presidente de la Royal Society dijo en 1895 que el vuelo de máquinas más pesadas que el aire era imposible; que Harry Warner, de la Warner Brothers, dijo en 1927: ”¿Quién diablos quiere escuchar hablar a los actores?”, y que Thomas Watson, director de IBM dijo en 1943: “Creo que hay un mercado mundial para quizás cinco ordenadores. Nada más”.
La sociedad masiva
Este mes se cumple un año más del nacimiento (1928) de este polifacético intelectual a quien no es fácil de clasificar.
Alvin Toffler fue un escritor, sociólogo y futurólogo estadounidense, doctorado en Letras, Leyes y Ciencia, conocido por sus discusiones acerca de la revolución digital, la revolución de las comunicaciones y la singularidad tecnológica. Sus primeros trabajos están enfocados al impacto de la tecnología.
Para Toffler, hoy en día hay una revolución económica que todavía no se entiende muy bien y que cruza a muchas partes del mundo en forma simultánea. Hoy en día esta Revolución está encabezada por Estados Unidos, y no hace mucho este país era considerado como un ejemplo perfecto de la Era Industrial, que ahora ya está desapareciendo, y junto con ello, se extingue una economía basada en la producción masiva y respaldada por los medios de publicidad masivos, los medios de comunicación masivos y por una educación masiva.
La estructura institucional era similar a su estructura económica. Donde hay un sistema productivo masivo…hay una gran cantidad de sociólogos que escribían acerca del hombre de masas de la sociedad masiva. En resumen, la estructura institucional de Estados Unidos era similar a la forma en que organizábamos la sociedad, así como organizábamos la producción. Los sociólogos escribieron muchísimos estudios al respecto. Luego de la segunda guerra mundial, en lo último que pensaban los gobiernos era en la creatividad. En el fondo, no era importante que los empleados fuesen creativos. Sin embargo, era precisamente esta década -la de mediados de los 50- que Estados Unidos comenzó a eliminar el sistema de la Era Industrial que había desarrollado y que había liderado durante tantos años. En lugar de ello -y sin tener conciencia de lo que estaba sucediendo- Estados Unidos lanzó una Revolución, las consecuencias de la cual estamos sintiendo hoy en todas partes. Comenzó yendo más allá de la era industrial. No sabemos precisamente cuándo surge la primera gran ola de cambios, seguido de la era agrícola. Probablemente una mujer -cerca de Turquía- plantó la primera semilla. Y es que antes había que esperar que la naturaleza nos diera los alimentos. Pero si se plantaban las semillas, uno empezaba a avanzar y uno sentía que estaba tomando el control del futuro. Y esa invención de la agricultura, la difusión de la agricultura desde el Medio Oriente hacia el norte de Europa fue muy lenta. Fue a razón de un kilómetro por año, durante diez mil años, antes de alcanzar Noruega, Suecia o Dinamarca.
El gran salto
La invención de la agricultura se tradujo en un cambio gigantesco en la manera en cómo sobrevivía el ser humano en el planeta. Y no sabemos cuando sucedió esto. Sospechamos que hace unos diez mil años, pero no lo sabemos con exactitud. El siguiente gran cambio tiene que ver con la revolución industrial. No podemos decir exactamente cuando se produjo eso, pero podemos pronosticar que fue por allá por el año 1600. El proceso de industrialización que los economistas llaman desarrollo o modernización tiene ya unos cuantos siglos. Pero si tuviésemos que elegir una fecha en el avance hacia la Tercera Ola o esta economía basada en el conocimiento, ahí se puede ser más precisos. Si le preguntan a la mayoría en los Estados Unidos cuando partió toda esta cosa, la informática, la TI y todo eso, probablemente dirán que en la década del 70, 80 o 90, pero el hecho es que esta transformación se inició en 1956, muy poco después del término de la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo lo sabemos? Porque fue el primer año en Estados Unidos en que los trabajadores de servicio y los oficinistas superaron a los obreros. La mano de obra fue una franca minoría después del año 1956. Los servicios, los gurús de los servicios…pero la mano obrera disminuyó. Aparecieron los grandes computadores, esos que antes tenían únicamente los militares, las fuerzas armadas norteamericanas y británicas, a raíz del tema de la guerra. Pero por la década del 50 empezamos a ver que estos grandes computadores empezaron a partir a las empresas. Son los primeros usos económicos del computador. Por ejemplo, vimos la invención del primer robot industrial. Luego General Motors compró ese robot y se instaló en New Jersey. La de 1950 fue la década del Sputnik, de los comienzos de la era espacial. Eso tuvo un gran efecto en los Estados Unidos, por la Guerra Fría. Entonces comenzamos a desarrollar la industria aeroespacial y toda la tecnología necesaria para respaldarla.
Del conocimiento al mundo de las finanzas
Como resultado de estos cambio técnofinancieros, ha habido una expansión desatada del tamaño del poder del sector financiero de la economía. Se trata de un cambio que en sí, podría llamarse revolucionario, pero que converge -y sigue convergiendo- con cambios igualmente revolucionarios en la producción, distribución y en la naturaleza del trabajo. Vemos entonces cambios radicales en cada dimensión de la creación de la riqueza. Vemos cambios revolucionarios en los grados de integración de la economía, en la intangibilidad creciente de la propiedad, en las estructuras organizacionales, en las formas de dinero, en la naturaleza misma del capitalismo en sí y -sobre todo- en las velocidades de innovación y creatividad. Todas estas cosas han cambiado de manera drástica y han cambiado nuestra definición de lo que es la economía. Ello se refleja en la revolución actual que ha desafiado muchas de nuestras ideas esenciales respecto del corazón mismo de los negocios, gobiernos y sociedad.
El merecido break
Mientras se disponía a firmar libros y a conversar con los organizadores del evento, años atrás pudimos acceder a una breve entrevista con este pope de la revolución digital.
Con la afabilidad que ya le conocemos, no puso condiciones para una conversación donde me advirtió llanamente que no me preocupara por el tiempo, pues de ese modo las preguntas suelen ser más distendidas y las respuestas mejor pensadas.
– Con el fin de la Guerra Fría se hace hincapié en desmantelar la industria de armamentos. ¿No es ello una candidez?
– He dicho en más de una ocasión que en la reconversión de la industria militar a la industria civil existe un pensamiento ampliamente extendido de que con el fin de la Guerra Fría, todos deben salirse del negocio de las armas y que la reconversión de estas industrias en Rusia y los Estados Unidos va a hacer un mundo más pacífico. Pero lo que en realidad está sucediendo es que hay una creciente dependencia de los militares de la tecnología civil. Ahora pueden comprar un cable por aquí, otro por allá, juntarlos y fabricar armamento a partir de la tecnología civil. Eso ya lo estamos viendo con la tecnología de satélites. Incluso muchos inventos diseñados para la industria de la recreación ya se usan en la guerra.
– Usted habla de nuevas armas, que no causan la muerte. ¿A qué tipo de armas alude?
– Actualmente se están diseñando armas para inmovilizar temporalmente. En el caso de secuestro de rehenes, ya es posible que en lugar de disparar a los captores se emita una onda electromagnética que los haga sentir náuseas y vomitar. Hay gran controversia respecto del uso de esas armas, sobre todo en problemas internos. Pero la idea es que el Pentágono formule una una política coherente acerca de sus límites. Son varios los países que las están desarrollando. La Otan firmó hace unos años un contrato con un laboratorio francés para el desarrollo de tecnología capaz de repeler aviones enemigos sin necesidad de derribarlos, sino que manipulando sus instrumentos electrónicos para alejarlos.
– En este mundo global y donde el conocimiento lo prioritario, hay países que no juegan un papel relevante. ¿Cuáles son los nuevos actores en el mapa mundial?
– Están las corporaciones multinacionales, que en algunos casos son más grandes que pequeñas naciones y -por cierto- más poderosas. También están las religiones globales como el Islam y la Iglesia Católica. Además hay otros grupos de poder, redes criminales como los carteles de narcotraficantes que actúan globalmente y que disponen de las mejores tecnologías de comunicaciones en el mundo, infraestructura de transporte y financiera. Además, están las Ong, como Greenpeace. El año 2005 había más de cuatro mil asociaciones de este tipo. En consecuencia hay que reestructurar la manera que se representa a las fuerzas reales en el mundo.
La Comunidad Europea está organizada en el estilo de la segunda ola: tiene doce naciones con sus propias burocracias y se puso una burocracia central en la cima. Es exactamente lo opuesto hacia donde otras organizaciones están yendo. Las organizaciones están tratando de eliminar la burocracia y horizontalizar la jerarquía.
Su último libro
– ¿Cuán preparadas están las sociedades para esta revolución de la riqueza de que habla en su libro reciente?
– No se puede negar que hay países que se están movilizando raudamente hacia una economía revolucionaria basada en el conocimiento, pasando de una economía basada en la agricultura a una en tecnología y manufacturera. Por ejemplo, China ha tomado la resolución de entender la primera y segunda ola y también la tercera. La diferencia con el resto de los países es que China no se ha detenido en la primera o segunda, sino que está haciendo su transición de manera simultánea hacia la tercera. Podemos ver que está poniendo una enorme cantidad de recursos a la investigación científica, programas espaciales y otras actividades para estar acorde con los tiempos. No sólo toma lo del mundo industrializado, sino que su aspiración es liderar el mundo entero en esta tercera ola o lo que llamamos como la economía basada en el conocimiento.




