“El Liverpool y el Milagro de Estambul”: Algo pasó en el entretiempo
Por Guillermo Muñoz Mieres,
periodista
Reino Unido, 2026
Director: Matt Rudge
Este documental se estrenó en Netflix el pasado 19 de mayo y a solo 6 días de cumplirse exactamente 21 años —esta columna lo hace un día antes— de uno de los finales deportivos más legendarios de la historia del fútbol, teniendo como protagonista a un equipo que carga sobre sus hombros el nombre de una ciudad que, de solo pronunciarse, evoca el sabor de la leyenda: Liverpool.
Y lo que narra, bajo el paraguas de una serie sobre hitos y personajes del fútbol inglés, es la remontada histórica del Liverpool ante el Milan AC en la final de la Champions League de 2005, cuando en el entretiempo se fueron al camarín con un 3 a 0 en contra y la certeza de que solo un milagro podría dar vuelta el resultado y ser recordados por la vergüenza o la gloria.
Con un formato ya conocido en los últimos años en el género documental que se exhibe en las plataformas, “El Liverpool y el Milagro de Estambul” narra con imágenes de archivo y testimonios actuales de sus protagonistas una cuenta regresiva que parte cuando el equipo vive un declive como conjunto —despido de entrenador incluido— y que concluirá el 25 de mayo de 2005 en el estadio de Estambul.
Y lo que le da el toque a este relato son los rostros y voces que desfilan por el documental, la sensación de que están los que tenían que estar y donde no solo tienen validez sus testimonios, también sus gestos, silencios y encuadres fuera de la entrevista, un recurso sui generis e interesante porque, quizás sin pretenderlo, reflexiona sobre el formato mismo del documental.
Son protagonistas y testigos privilegiados que ya son leyenda: Jamie Carragher, Steven Gerrard, Jerzy Dudek, Djimi Traoré, Xabi Alonso y un entrenador llamado Rafael Benítez, que habla español, apunta todo en una libreta, coloca nombres, cambia flechas y sabe que en la derrota se aprende más que en el triunfo, con una premisa que refleja una técnica y creencia que podría ser hasta discutible: jugar más con la cabeza que con el corazón.
Y el documental es íntimo, didáctico y hasta travieso, gracias a un montaje ameno que reconoce lo esencial para hacer una buena película: tener una historia y las ganas de contarla. Y por eso no se sabe si el relato exagera o se queda corto sobre lo que realmente pasó antes y durante aquel 25 de mayo de 2005, con una pregunta que se volvió común entre quienes estaban como testigos en el mismo estadio, la transmisión televisiva o incluso en la camilla de un hospital de Natales.
Y la respuesta llega pacientemente con imágenes de archivo y transiciones entre una fecha y otra que recrean el formato desgastado y “lluvioso” del video, los testimonios, la complicidad del lenguaje cinematográfico y un momento que funciona como prólogo a la construcción de una leyenda, con una barra brava que deja de serlo para convertirse en un coro celestial que interpreta una ópera y una sinfonía sobre el destino.
“El Liverpool y el Milagro de Estambul” atrapa al narrar un hito que, si bien para los seguidores del fútbol es conocido, para quienes solo habían escuchado de él o lo desconocían, se vuelve un deleite porque se juega por un ritmo que mantiene la tensión y donde cada secuencia cronológica del equipo —declive, arribo de Rafa Benítez, las dudas y el camino hacia el triunfo— se entrelaza en una cuenta regresiva hacia un partido épico que, sin imaginarlo, en cada minuto de juego ilustra una síntesis de su propia historia.
Y no importan aquí los rivales ni el sabor amargo de sus derrotas, porque el único punto de vista válido es el de un equipo llamado Liverpool, el trayecto que debió recorrer para construir su leyenda y, sobre todo, la respuesta a una pregunta que se volvió global: “¿Qué fue lo que pasó en el entretiempo?”




