Hogares seguros para nuestros mayores
Hace algunas semanas el fallecimiento de una adulta mayor en su domicilio por un lamentable incendio, puso el acento en dos problemáticas que son centrales en la vida de las personas mayores y muy evidentes en su día a día: la más compleja y difícil de abordar, pero que ya hemos tratado antes en esta columna, se relaciona con la soledad en la que se vive la adultez mayor. No es un fenómeno nuevo, pero se está profundizando cada día más, sin que haya una respuesta como sociedad a tantas personas mayores solas que requieren estar siendo monitorizados por la red social, que debe conocer de su estado y su capacidad para vivir su día a día de forma adecuada y satisfactoria. Todo un tema que no se ha abordado aún y que debe ser liderado por los entes estatales que tienen esta tarea y deben relevar esta problemática, como una emergente en la sociedad local.
Una de las aristas derivada del vivir sólo se relaciona con, cómo son capaces de vivir adecuadamente en sus domicilios y cómo sus casas se deben ir acondicionando para que puedan llevar una vida satisfactoria. El hogar de una persona mayor no puede ser igual al que ocupaban en su etapa adulta, requiere adaptaciones que permitan un mejor desarrollo de sus actividades en el domicilio, poder desplazarse y tener todas las cosas a su alcance.
Las casas de los mayores deben estar acordes a su condición y ser funcionales, para que puedan habitarlas sin problemas ni dificultades. ¿Quién se encarga de ello? Por ahora son ellos mismos, sus familias o su red social de apoyo, quienes tienen que velar para que este hogar sea funcional. ¿Dónde recurren para obtener este apoyo para habilitar sus domicilios? Por ahora pareciera que solamente “bajando de internet” la información o por datos de terceros de la red social, lo que constituye hoy el único soporte “técnico” para esta importante tarea y claramente no es lo más adecuado; teniendo en la región centros universitarios o escuelas técnicas que preparan a quienes se van a desarrollar en estas áreas.
Sería un gran aporte que los centros formadores desde los niveles medios, técnicos superiores o profesionales de la región, pusieran el acento en un trabajo social que urgentemente prepare un informe que contenga todas las transformaciones adecuadas y técnicamente bien pensadas, para desarrollar en los hogares de mayores. Desde allí con proyectos financiados localmente pueden realizarse trabajos para quienes más lo necesitan.
Hay un capital humano que se está formando y que debe tener una responsabilidad social local que afrontar. No son profesionales cualesquiera que se forman, deben tener un sello local que haga pertinente su trabajo en la realidad magallánica. Además, los entes sociales deben trabajar para ayudar a financiar con recursos regionales o comunales estas transformaciones. La institucionalidad gubernamental tiene por misión relevar esta problemática con las organizaciones sociales de los mayores, para que sea un foco de acción local. Como tantas cosas es importante que esto sea una tarea a desarrollar en el corto plazo, porque ya es urgente.
Una tercera mirada al hecho que nos conmueve como sociedad tiene que ver con otra problemática que viven los mayores y es cómo pueden seguir manteniendo de manera funcional sus hogares. El bajo presupuesto que tienen los mayores hace que inviertan menos en la seguridad de sus viviendas.
Revisar anualmente los artefactos y líneas de gas es muy importante en nuestras ciudades. También es importante ver las redes de agua y las eléctricas. Por ejemplo: si es que con los artefactos eléctricos que cada día tenemos en nuestros hogares la instalación resiste. Así como el estado en que se encuentran estos elementos eléctricos, que nos hacen más llevadero el día a día en nuestros hogares. Ver su vida útil y el peligro de seguir usándolas.
Todo esto no es barato ni posible sostener año a año con los presupuestos que manejan los mayores y es entonces otro foco social, que tenemos que evaluar en los hogares de las personas mayores en la región. ¿Quien lo puede hacer? Obviamente se requiere una alianza entre distintos sectores públicos y privados, los sistemas sociales y educacionales tienen que poner su parte. Nuevamente hay muchos jóvenes profesionales y técnicos en formación en nuestra región que pueden poner en práctica sus capacidades, en un trabajo social con sentido de pertinencia local. Es cosa de aunar voluntades y hacer llegar el presupuesto para hacerlo.
Que más sentido de pertinencia que una sociedad local ponga el acento en sus mayores. Es necesario hacer menos compleja la vida en sus domicilios, más aún para los que viven solos. También quienes se forman en prevención de riesgo podrían aportar desde su mirada para hacer los hogares más seguros.
Hoy es complejo y difícil vivir y desarrollarse solos en los hogares, por eso se requieren ayudas institucionales que permitan hacerlo de forma más segura y fácil. Se deben aunar voluntades entre distintas áreas del estado. ¿Qué mejor que poner a trabajar juntos a distintas capacidades para lograrlo? Los mayores merecen nuestro trabajo y esfuerzo. Es la lección que debemos aprender de un hecho lamentable, pero que no es difícil que se repita. Es hora de trabajar efectivamente y con foco en los mayores solos. Es lo que nos deja la partida trágica de una persona mayor en nuestra sociedad.




