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  • – Juana Delfina Trujillo Ojeda

La Antártica bajo una nueva amenaza: estudio chileno indaga el impacto conjunto de la luz artificial y el calentamiento global

Domingo 26 de Julio del 2026

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  • Un equipo de investigadores desarrolla el primer estudio que analiza cómo la contaminación lumínica interactúa con el aumento de las temperaturas para alterar los ecosistemas costeros del continente blanco. Los resultados buscan aportar evidencia para fortalecer las políticas de conservación en el marco del Sistema del Tratado Antártico.

Aunque suele ser considerado uno de los últimos territorios prístinos del planeta, la Antártica enfrenta transformaciones cada vez más profundas producto del cambio climático y del aumento de la presencia humana. En ese escenario, un grupo de científicos chilenos busca responder una pregunta inédita: ¿qué ocurre cuando el calentamiento global se combina con la contaminación lumínica en uno de los ecosistemas más sensibles del mundo?

La respuesta comienza a construirse a través de Dipole (Disrupting Polar Ecosystems: Light Pollution may alter the Ecological Effects of Global Warming), un programa financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (Anid) que, por primera vez, estudia de manera integrada cómo la luz artificial generada por las actividades humanas y el aumento de las temperaturas afectan los ecosistemas costeros antárticos.

“La Antártica ya no se puede entender como un ecosistema totalmente libre de la influencia humana. Hoy observamos cómo distintos estresores ambientales de origen antropogénico están actuando simultáneamente sobre la biodiversidad antártica, por lo que es urgente comprender cuáles son los efectos biológicos sobre el funcionamiento de estos ecosistemas australes”, explica el director de Dipole, doctor José Pulgar, académico de la Universidad Andrés Bello.

La investigación contempla campañas en ecosistemas subantárticos y antárticos, combinando trabajo de terreno con experimentos de laboratorio. Los científicos analizarán el efecto de estos factores sobre macroalgas, invertebrados, vertebrados marinos y las complejas relaciones ecológicas que sostienen la biodiversidad del continente blanco.

Si bien el impacto de la contaminación lumínica ha sido ampliamente estudiado en ecosistemas marinos y terrestres de otras latitudes, hasta ahora no existían investigaciones que evaluaran sus efectos en ambientes polares. A ello se suma el rápido aumento de las temperaturas registrado en la península Antártica, considerada una de las regiones del planeta que más se ha calentado en las últimas décadas.

Según el equipo investigador, comprender la interacción entre ambos fenómenos permitirá anticipar impactos que no pueden explicarse al estudiar cada uno por separado. La evidencia obtenida contribuirá al diseño de políticas públicas y estrategias de conservación orientadas a proteger los ecosistemas antárticos en el marco del Sistema del Tratado Antártico.

El proyecto también busca relevar la contaminación lumínica como un problema ambiental emergente. Aunque suele asociarse a seguridad y desarrollo, la evidencia científica indica que el exceso de iluminación nocturna puede alterar procesos biológicos esenciales y afectar la biodiversidad. “El desafío no es eliminar la iluminación, sino utilizarla de manera responsable e inteligente, conciliando las necesidades de las personas con la protección de los ecosistemas”, sostiene el subdirector de Dipole, doctor Cristian Duarte, académico de la Universidad Andrés Bello.

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