El General no tiene quien le escriba
La novela de Gabriel García Márquez plantea un conflicto entre la necesidad material y la dignidad humana. El coronel podría renunciar a sus esperanzas para resolver sus necesidades inmediatas. Sin embargo, insiste en conservar aquello que considera valioso. La historia también permite distinguir entre la responsabilidad legal y la responsabilidad moral del Estado. El coronel no espera caridad. Espera que se reconozca un derecho que considera legítimo. Desde esta perspectiva, la novela muestra que la injusticia no siempre se manifiesta mediante una acción directa. También puede expresarse mediante la indiferencia, la burocracia y el abandono institucional. David Hume, filósofo, indica que la moral está profundamente vinculada con los sentimientos humanos, especialmente con la simpatía y nuestra capacidad de preocuparnos por los demás. Cuando nacen las AFPS, claramente no estaban convencidos de lo mágico del proyecto presentado por José Piñera y, lo más grave, se estaba experimentando con un modelo. No estaban convencidos porque incluso expresamente se discute cómo redactar que ellos, las Fuerzas Armadas, quedarán fuera del nuevo sistema como lo expresa el General Pinochet: “Lo que yo digo es que se le ponga una redacción, pero que no aparezca como que nosotros estamos involucrando a la gente y, por otro lado, nos quedamos atrás. La idea es ésa, que no figure que somos excepción, que incluimos a toda la gente en el sistema, pero nosotros no entramos a él”.
El concepto de capitalización individual es insistir que no es correcta la solidaridad con los que dieron la vida desde sus respectivos lugares de trabajo para que al fin puedan tener un descanso digno. El General Matthei en la discusión de la ley de AFPs agregó: “Estimo que fundamentalmente es un problema de filosofía, como lo señalé yo. O los activos les pagan a los pasivos sus pensiones o los activos, mientras están como tales, se van formando su propia pensión, su propio fondo y del cual van a vivir después”. Lo extraño es que las Fuerzas Armadas quedaron fuera del sistema de AFP e “indignamente” (según palabras General Matthei) el Estado activo les paga sus pensiones.
El Decreto Ley N.º 3.500 no establece una obligación general de garantizar rentabilidades positivas a las AFPs. Sin embargo, sí impone deberes de diligencia, seguridad y lealtad que obligan a las AFPs a actuar exclusivamente en interés de los fondos administrados.
La existencia de advertencias regulatorias previas y el uso de instrumentos derivados que incrementaron la exposición al riesgo hacen jurídicamente relevante investigar si las decisiones de inversión se ajustaron a esos deberes. Sin embargo, nada de eso se respetó, el sistema obedece a otros criterios de moral. La de Matthei, la del General, la de José Piñera, y hoy día quienes tenían que preocuparse, el Congreso por ejemplo, tienen otra moral que precisamente no considera eso de “nuestra capacidad de preocuparnos por los demás”.




