Necrológicas

– Juan Pablo Alegría Muñoz

– Washington Honorato Gómez Oyarzún

– José René Pinda Pérez

– Ana Teresa García Baeriswyl

– María Olivia Bustamante Hernández

Washington Gómez Oyarzún

Por Carlos Contreras Martes 3 de Noviembre del 2026

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Durante casi 96 años don Washington transitó por estos parajes mundanos, gran parte de su vida en Magallanes con una estadía, por su empleo público, en la localidad de Purranque. Hombre sencillo de una rica vida que hace difícil decidir por donde comenzar al momento de despedirlo.

Ejemplo de ser humano, desde temprana edad, haciéndose cargo de su vida con trabajos poco convencionales, pero efectivos; crianza de palomas y conejos le permitieron asumir los costos de su vida a temprana edad. Primera enseñanza vital: siempre que se tenga un propósito un hombre se podrá ganar la vida y, por tanto, no existe un trabajo u ocupación indigno en la medida que quien lo ejecute lo haga con dignidad y convicción.

No obstante las dificultades, desempeñó parte de su vida laboral para el Estado de Chile y, consecuencialmente para todos los ciudadanos, en el Servicio de Tesorerías, donde ocupó cargos directivo en la culminación de su carrera. Segunda enseñanza, la necesidad y el compromiso con lo público, paso necesario para comprender que no todo tiene solución es de una perspectiva privatista o liberal, el Estado proteger al ser humano y permitir equilibrar las naturales desigualdades de la vida en sociedad, pues para ello fue creado.

Dedicado al deporte, primero como deportista boxeador y después como dirigente. Tercera enseñanza, la vida no sólo es trabajo, también es bueno dedicarla a otras actividades que permiten dar integridad al ser humano.     

Dueño de un enorme acervo cultural adquirido, fundamentalmente, por un sistema riguroso y autodidacta forjado en la lectura y en una destacada claridad para identificar lo fundamental, de lo importante y de aquello que no merece mayor atención. Cuarta enseñanza, el ejercicio y la práctica de hacerse a si mismo, en tiempos en que el conocimiento estaba circunscrito a los libros y no a los espacios virtuales que hoy nos rodean, es un imperativo humano.   

Filántropo en muchas dimensiones y acciones, empezando por su familia carnal, siguiendo por sus hermanos y culminando su actuar permanente, incansable, en la sociedad por medio de distintas acciones que buscaban llevar luz a la oscuridad, conocimiento frente a la ignorancia, certeza frente a la duda, contenido ante el vacío y, sobre todo, el valor de la historia como medio para comprender y explicar nuestro presente con el objeto de prepararnos para el futuro. Quinta enseñanza, necesaria para comprender el verdadero y profundo concepto de caridad en la contribución a la sociedad.

Sin perjuicio de todo lo señalado, de los incontables logros, reconocimientos, títulos y cargos detentados, se mantuvo invariablemente adicto a una vida austera y humilde, evitando caer en los engaños que la sociedad te tiende para calificarte como un hombre de éxito. Sexta enseñanza, la que define tu templanza en aquella característica que te define o, si se quiere, la consecuencia que define al hombre.

Y, por si fuera poco, ejerciendo de manera permanente y continua una constante honestidad en el decir y en el actuar, como un sello personal e indeleble que todos quienes lo conocieron pueden testimoniar. Séptima enseñanza que te ordena mantener y mejorar la práctica de la virtud que te caracteriza como ser humano.

Siete enseñanzas y más, nos dejó nuestro viejo amigo.

Por mi parte, me quedo con su consejo claro y calmo; con sus reflexiones profundas acerca del valor del silencio y del estudio; con su afecto y consideración, pero sobre todo, me quedo con su sincera y franca amistad que, afortunadamente, prodigo a todo aquel que llegaba a él con el corazón abierto y el alma libre, para seguir creciendo.     

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