Necrológicas

Orquesta Juvenil pasó la prueba de las presentaciones virtuales y antes de fin de año sumará dos conciertos

Por La Prensa Austral Jueves 29 de Octubre del 2020

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El pasado jueves participaron en la conmemoración de los 500 años

Los 42 músicos, tanto de Punta Arenas como de Natales, y cuyas edades van desde los 9 a los 18 años, han tenido que acostumbrarse a realizar ensayos mediante videollamadas, bajo la dirección de Alexander Sepúlveda

Una experiencia inédita vivieron los 42 integrantes de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Regional, que forma parte de la Fundación de Orquestas Juveniles de Chile, Foji. El pasado jueves, coincidiendo con la conmemoración de los 500 años del paso de Hernando de Magallanes por el estrecho, la orquesta dirigida por Alexander Sepúlveda realizó la presentación virtual de la obra “Can Can” de la obertura “Orfeo de los Infiernos”, de Offenbach.

Se trato de una presentación que los puso a prueba en un formato que, si bien han estado trabajando durante el año, producto de la emergencia sanitaria por el Covid-19, no los había tenido ofreciendo un concierto. El director explicó que durante este año “ellos grabaron desde sus casas y esto se envió a una revisión de parte del equipo musical, y con un trabajo audiovisual se juntó a la orquesta”. El resultado fue este concierto que se exhibió por las redes sociales de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile, tanto por Instagram, Facebook y Youtube.

Claro que este trabajo fue la culminación de un proceso de ensayos virtuales que se ha desarrollado durante el año. Así, instructores de violines primeros, violines segundos, violas, cellos, contrabajos, maderas, bronces y percusión, estuvieron a cargo de las clases, las que fueron coordinadas por un equipo regional, liderado por la docente musical, Claudia Uribe, quien reconoció que “fue un gran desafío, porque a través de las plataformas virtuales, el sonido se desfasa, la corrección de parte de los profesores es distinta. Además, uno entra en la casa del niño, y muchas veces los niños tenían ensayo de instrumentos de percusión durante las mañanas y eso requiere de la comprensión y apoyo de las familias”, explicó.

Adaptados al desafío

Una ventaja que tienen los estudiantes es su adaptación a las plataformas virtuales, por lo que el proceso no fue tan complicado, como se preveía. Pese a ello, ha sido un mundo nuevo mezclarlo con la interpretación musical.

Cassandra Sánchez Nahuelquín, de 15 años, estudiante del colegio Alemán, ingresó a la Orquesta el año 2018, tocando violín, y este año comenzó a tocar fagot. “Me gustan mucho las orquestas y el trabajo en equipo que existe para lograr que suene algo bonito y que a la gente le guste”, indicó la joven. Para la estudiante, que se inició en la música con apenas cinco años, los ensayos virtuales han representado una dificultad mayor, aunque ello ha permitido que el trabajo en equipo sea más importante.

En tanto, Matías Navarro Aránguiz, de 17 años de edad, estudiante del colegio Luterano es percusionista de la Orquesta Juvenil, a la que ingresó en 2017. “Fue una sensación muy reconfortante. Yo no sabía a lo que me estaba metiendo, pero ha sido una experiencia inolvidable, porque yo antes pensaba que tenía que ir a aprender. Y al final no era así, sino que uno va a hacer lo que ya sabe hacer: a tocar, a pasarlo bien con los demás y también conocer nuevos lugares”, indicó Matías, señalando que durante estos años ha tenido la oportunidad de viajar a Puerto Montt y a Puerto Natales a mostrar su talento junto a sus compañeros; una cercanía que es lo que más extraña de los ensayos presenciales, pero señaló que de a poco se ha ido acostumbrando a estar en casa.

Navarro agradeció la posibilidad de participar de la conmemoración de los 500 años, aportando con su talento musical. “Es un orgullo participar en un acto tan importante. Al principio pensé ‘pucha que fome que sea online’. Pero la verdad es que no fue así, o sea, la genialidad de la Fundación es que los ensayos siempre han sido muy buenos y este año no ha sido diferente”, concluyó.

Finalmente, Tomás Marín, de 13 años y estudiante del Colegio Miguel de Cervantes, expresó que “estar en la Foji es una oportunidad bastante grande, sobre todo porque uno puede crecer técnicamente como músico, uno aprende demasiadas cosas. Es una buena oportunidad para mejorar en tu instrumento, y aparte el ambiente en donde estás es muy agradable, de mucha simpatía; realmente sientes que es como tu casa, entonces es algo verdaderamente bonito estar ahí, sientes que perteneces ahí”.

Pero tras esta exitosa presentación del pasado jueves, los chicos seguirán practicando, ya que en noviembre y diciembre tendrán nuevos conciertos virtuales, en fechas a definir, demostrando que ya le perdieron el temor al formato virtual.