Necrológicas
  • Pascual Anselmo Candia Almazabal

La increíble historia de Traukos, el primer club de rugby en la isla de Chiloé

Por Agencias Viernes 4 de Diciembre del 2020

Compartir esta noticia
101
Visitas

En 2006 comenzó la historia de un equipo que hoy está cosechando lo que hace mucho tiempo sembró.

Hace ya catorce años se empezaron a escribir las páginas más importantes e ilustrativas del deporte en el mágico archipiélago de Chiloé. Una historia con influencias ancestrales, de esfuerzo, dedicación, y por sobre todo, de representatividad y orgullo. Este relato es sobre Traukos, el primer club de rugby de la isla, y también primer campeón. Todo se remonta al 2006, pero quizás, a cientos de años antes.

En Chiloé, cuando los adolescentes terminaban la enseñanza media, los que querían estudiar una carrera universitaria debían hacer las maletas y emprender rumbo a otras ciudades del sur.

Los chilotes Pedro Vera y Ernesto Miranda dejaron la isla y se fueron a estudiar al Inacap de Temuco. Allí, conocieron y jugaron rugby. “Cuando se vinieron de vacaciones a la isla, (Vera y Miranda) fueron al Liceo Galvarino Riveros a contar y hacer clínicas de rugby. Así ellos plantan la primera semilla”, cuenta Rodrigo Rodríguez, head coach del equipo y tesorero, además de ex presidente del club.

Y así fue. Los niños y adolescentes chilotes se entusiasmaron con el rugby y el fenómeno comenzó. Un grupo de 15 a 20 empezó a entrenar en una pampa en donde aterrizaban avionetas. En ese momento es cuando llega Rodríguez, la mente que funda Traukos.

“Llegué a Chiloé por un tema laboral, y lo único que quería era ser parte de un club. Me encontré con la sorpresa que no había rugby. Pregunté, me dijeron que no, pero me bajé en el club aéreo y fui a mirar, y justo estaban entrenando. Me presenté y les dije que quería incorporarme”, cuenta Rodríguez.

Rodríguez, ingeniero de profesión, ya tenía experiencia en el rugby a nivel clubes. Había fundado algunos en el sur y además jugaba. Una vez dentro del equipo, les preguntó si querían formar un club, con personalidad jurídica. Convocó una reunión y se preocupó de lo legal. ¿El nombre? Traukos.

¿Por qué Traukos? “Eso fue una votación en 2007, fue para ser un trauko distinto, uno grande, no el típico que a todo lo asocian con malas prácticas. Un trauko bueno, con k, fuerte, para que sea distinto al de la mitología chilota”, comenta Alan Beroíza, legendario jugador del club y arquitecto.

Y así, desde hace más de diez años, comienza la historia de este equipo. Sacrificio y esfuerzo, pero por sobre todo orgullo.

El difícil proceso

Los primeros años de Traukos fueron difíciles. Sin ir más lejos, en uno de sus primeros amistosos, perdieron 112-0 ante Jabalíes de Puerto Varas, un club que tampoco tenía tanto renombre. Pero las ganas de los chilotes eran más fuertes. Siguieron entrenando, con incesantes lluvias, de noche, varios días a la semana.

La historia empezó a cambiar. Se comenzaron a ganar el respeto de sus pares, acortando cada vez más la brecha y ganando sus primeros duelos.

Así, en 2013, Rodríguez formó la Asoruchi, la asociación de rugby de Chiloé. Allí, competían con otras instituciones que se formaron gracias al boom que generó Traukos con su fundación. Equipos como Cai Cai de Quellón, Zorros de Ancud, Escorpiones de Chonchi y Brujos de Quemchi, entre otros, eran los rivales a lo que se medían.

La Asoruchi es una especie de segunda división. La primera es la Arus, la asociación de rugby del sur, de la cual fueron desvinculados por problemas administrativos.

Pero luego, se llegó a un acuerdo: para que Traukos pudiera ascender, debía ser campeón y luego jugar una liguilla con el último de la Arus. Y lo lograron. “Fuimos campeones el 2016 y el 2017 jugamos en la Arus, y salimos terceros. Fue súper bueno, los equipos que estaban ahí siempre nos ganaban por mucho”, cuenta Beroíza. Pero eso sólo fue el preámbulo de lo que vendría.

En 2018 siguieron progresando. Se jugaron dos torneos, y en ambos Traukos se instaló en la final. Sin embargo, perdieron ambos duelos decisivos ante la Austral de Valdivia. Ya era su bestia negra, pero como dice el dicho, la tercera fue la vencida.

En 2019 al fin Traukos se coronó. Con un agónico try a cuatro minutos del final, lograron imponerse en un duelo que se jugó con dientes apretados y con una carga emocional importante. Pitazo final y todo Chiloé festejó. El primer club de la isla lograba su primer trofeo.

La influencia ancestral: el linao

Para José Luis Segovia, presidente de Traukos, el rugby ya se jugaba mucho antes en Chiloé. No propiamente como se conoce ahora, pero sí existía un juego que tiene gigantescas similitudes: El linao. “El rugby según nosotros, los chilotes, se llama linao. Nuestros ancestros, los huilliches y hombres de la tierra de la isla jugaban mucho linao. Delimitaban los terrenos y solucionaban sus problemas, de cualquier tipo, jugando linao. Se jugaba con un balón de cochayuyos, se le daba forma ovalada, 15 por lado y dos varas en la pampa más pareja que encontraban”, cuenta.

Y así es. Según la historia, los huilliches tenían su propia manera de resolver conflictos, y esa era el linao. No había reglas, la idea era no dejar que el rival depositara la ovalada en tu línea. Se permitían puñetazos, tackles, o cualquier tipo de maniobra para frenarse.

Para Rodríguez, por ejemplo, es esto lo que hace que los chilotes se destaquen en el rugby pese a no tener una envergadura física importante.

“Es esa genética que traen del linao que hacen que sean tan buenos jugadores. Yo he formado varios clubes en Chile, pero la calidad que hay acá en Chiloé es sorprendente. Son guerreros, pueden estar inconscientes y seguir jugando, esa mística es lo que ha hecho que deportivamente hablando sea un muy buen equipo, y eso viene del linao, de ese deporte ancestral, que plasmó en la genética del chilote el ser fieros en el combate deportivo”.

El linao se dejó de practicar masivamente en Chiloé por el año 1730, cuando la isla ya era española y los conquistadores lo prohibieron. Pero ahora, eso sí, el boom de Traukos desempolvó un deporte ancestral que parecía desaparecido.

“(El linao) Está vigente, esta ahí, cerca. Los Traukos estamos tratando de recuperar nuestra cultura”, dice Segovia.

La subsistencia y las metas de los Traukos

Si ya deportivamente Traukos destaca, otro de sus méritos es la manera en la que se financia. Da cuenta del compromiso que tienen y la pasión que le ponen a lo que hacen y al club del que son parte. El sustento del equipo está basado en el concepto de la “minga”. Así lo cuenta Rodríguez.

“Participa todo el club: si hay que cortar el pasto, van los chicos; si hay que pintar algo, van todos los chicos”, pero además, también tienen recursos del Estado y la empresa privada. “Hemos sido inteligentes, hemos presentado hartos proyectos, al IND, al gobierno regional, a la municipalidad. Hemos tenido ayuda también de empresa privada, a medida que vamos ganando, la empresa privada de Chiloé ha puesto dinero, se va interesando”.

Pero Traukos no quiere jugar para siempre en la isla o en el sur del país. Hay ambición. La pandemia del coronavirus hizo que el club, campeón en 2019, sea también el vigente monarca en este 2020. Sin embargo, los objetivos a largo plazo apuntan alto. Saben que en algún momento la Arus puede quedarle chica, y ya piensan en eso.

“En unos 6,7, 8 años más jugar con equipos más importantes de Santiago. Queremos algún día y nuestro sueño es, participar en la mejor orden de rugby de Chile”, lanza Rodríguez.

Emol