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Dos proyectos estudiantiles destacan en Feria de Ciencia y Tecnología en Brasil

Por La Prensa Austral Jueves 10 de Diciembre del 2020

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De la ONG Nobeles Australes

El primero se titula “Acuardino: Dispositivo para el transporte de centolla patagónica” y es desarrollado por los ex alumnos de la Escuela Pedro Pablo Lemaitre, Tomás Alarcón Segovia y César Lemus Gutiérrez, mientras que la investigación “Magallanes. El viaje con misterios sin resolver”, fue investigado por Franco Wetzell Peletier, Johan Medina Mora, y Nicole Pérez Maldonado

Con más dificultades, pero el mismo entusiasmo, los estudiantes que participan en la ONG Nóbeles Australes continuaron trabajando en sus proyectos de investigación, a pesar de las restricciones para reunirse, durante la pandemia. Trabajos que venían desde la época escolar, incluso desde la enseñanza básica, han ido evolucionando este año, ingeniándoselas para avanzar y con buenos resultados en ferias internacionales, que ahora se han adaptado a formatos virtuales.

Dos proyectos de esta ONG participaron en la décima Feira de Ciência e Tecnologia Fecitec, gracias a la invitación de la Universidad Federal de Paraná, Brasil. El primero de ellos estuvo a cargo de Tomás Alarcón Segovia y César Lemus Gutiérrez, ambos egresados el año pasado del Liceo Pedro Pablo Lemaitre, quienes llevan trabajando desde 2017. Su proyecto inicial era “Centollas acuardinas”, que progresó y ahora se titula “Acuardino: Dispositivo para el transporte de centolla patagónica” el cual consiste en desarrollar un dispositivo tecnológico capaz de emular las condiciones marinas del estrecho de Magallanes, con el fin de proporcionar una herramienta que permita el transporte de centolla sin importar la distancia y que esta llegue viva a su destino, proyecto en el que han recibido el apoyo del Centro Ideal, Fundación Mar y Ciencia, Parque del Estrecho y Cowork Nomadesk a través de la agencia Croop.

“Partimos el año pasado cuando íbamos en cuarto medio. Este año se cambió el concepto, por la pandemia. Decidimos no entrar a estudiar este año y avanzar en el proyecto. Entre enero y febrero teníamos bastante incertidumbre, pero ya para marzo tomamos la decisión”, parte recordando Tomás Alarcón, que pretendía estudiar Ingeniería en informática, mientras que su compañero se inclinaba por Pedagogía en Matemática.

A la luz de cómo se ha vivido este año, fue una decisión acertada, porque con su proyecto han podido cruzar fronteras, gracias al nuevo enfoque que le dieron a su idea inicial. “Lo creamos debido a una problemática de que la centolla, se exporta a nivel mundial congelada y procesada, entonces, el objetivo es que al crear un dispositivo tecnológico que pueda emular las condiciones del estrecho de Magallanes, para controlar sus parámetros y pueda ser trasladada viva y llegue fresca a destino. Todo esto con tecnologías de código abierto, que son de fácil acceso económico y de utilización; no se necesita ser un experto programador para trabajar con este tipo de tecnologías, que son dos placas elementales con los que realizamos acuardinos. Actualmente estamos en la fase 2, que es el desarrollo tecnológico y ahora nos estamos centrando en investigaciones de la centolla y sus aspectos biológicos, y al mismo tiempo, en capacitaciones para la utilización de esta tecnología. Tenemos un prototipo de acuardino en el que podemos monitorear la variable de temperatura, que es lo más esencial que debemos tomar en cuenta para empezar a experimentar con centollas. En 2021 seguiremos trabajando y veremos si da resultado nuestra propuesta, y que busca dar una solución que se pueda aplicar tanto a la pesca artesanal como al transporte de centolla”, agregó César Lemus.

Para esta feria debieron grabar un video explicando el trabajo, entrando a competencia con los demás proyectos científicos a través de Youtube. El 7 de diciembre se realizó la premiación a los proyectos destacados donde obtuvieron el segundo lugar en categoría ensino medio/ técnico (enseñanza media/técnico o superior) competencia en la que participaron proyectos de Argentina, Brasil, Chile

Al respecto, el profesor Javier Garay, de Nóbeles Australes, destacó que, “a pesar de la pandemia, hemos contado con el apoyo de otras instituciones, pero lo más importante es que este tipo de iniciativas, es una oportunidad para los chicos que no han explotado sus talentos en sus colegios. Nóbeles les apoya en el talento que tienen y en temas como ciencia y tecnología.

¿Magallanes tuvo ayuda?

Esa es la pregunta que se hace el otro proyecto de investigación de Nóbeles Australes y que participó en esta feria. Formado por los estudiantes Franco Wetzell Peletier (Liceo Industrial), Johan Medina Mora (Liceo Politécnico Cardenal Raúl Silva Henríquez), y Nicole Pérez Maldonado (Liceo Bicentenario Luis Alberto Barrera).

Empezamos hace un mes, pero con el tema del estrecho, de mucho más tiempo. Pudimos sacar el proyecto y enviarlo a la feria Fecitec. El proyecto consiste en las incógnitas que quedaron tras el paso de Magallanes por el Estrecho. Nos preguntamos si verdaderamente la historia es como se cuenta, y si pasaron algunas cosas; es investigar más a fondo la historia. Hicimos un video explicando los puntos que teníamos hasta ahora. Uno se pone a pensar que el paso por el Estrecho no es fácil y una de las pregunta es si tuvieron ayuda y cómo hicieron para pasar.

Este grupo ya venía trabajando desde que eran estudiantes de enseñanza básica en la Escuela Hernando de Magallanes y tras dejarlo un tiempo, lo retomaron. Este año, la ONG comenzó a apoyar a Franco Wetzell en su carrera deportiva, (es un eximio lanzador de jabalina), como parte de su labor social. El profesor Garay apuntó que este proyecto destacó porque “no es común que se participe con proyectos del área Social en ferias científicas, de hecho, en Chile no es común”.

Finalmente, respecto de la participación de estos grupos en esta feria, el profesor encargado indicó que “Fecitec se desarrolla en el estado de Paraná, de 11 millones de habitantes y que tiene la capital verde de Latinoamérica y el hecho de participar en una feria como esta y tener un reconocimiento es súper importante para la región, ya que muestra que, a pesar de la pandemia, se puede hacer ciencia. La ONG se dedica a tratar de apoyar el talento de los jóvenes. La idea es que los proyectos que hagan sirvan como trampolín para una decisión futura en la vida. Por eso nos presentamos con un proyecto de innovación y otro cultura-social”, explicó.

De esta manera, estos estudiantes comienzan a transitar un camino que ya han recorrido otros en años anteriores, y que los tiene estudiando en el extranjero. Este año, la ONG tiene estudiando en Brasil a Marcial Aravena, quien sigue la carrera de cine; Jonathan Castro, que sigue Comunicación Audiovisual y Daniel Barrientos, que está en su cuarto año en Ingeniería Industrial. “Hay dos que estudian en la Universidad Unila de Brasil, y eso es lo que nos une, que ha significado una puerta para chicos que, probablemente muy vulnerables no podrían haber estudiado acá”, finalizó Garay.

Fotos cedidas