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EDITORIAL

Los riesgos de enfrentarse a un chofer ebrio

Por La Prensa Austral Sábado 20 de Marzo del 2021

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Un fuerte impacto ha provocado en la comunidad el violento accidente protagonizado por un joven conductor ebrio en la ciudad de Puerto Natales, a fines de febrero, que dejó a un ciclista, un enfermero del Ejército, en estado vegetativo, quien debió ser trasladado al Hospital Militar de Santiago.

El autor ya había sido condenado por manejar en estado de ebriedad y chocar contra una propiedad en 2016. Y, a comienzos de febrero de este año volvió a ser detenido por el mismo delito, y 20 días después embistió a un ciclista con graves consecuencias.

Históricamente las tragedias provocadas por la irresponsabilidad al volante, han dejado una dolorosa huella en el seno familiar de las víctimas.

Cabe consignar que el 17 de septiembre de 2015, se implementó una modificación a la Ley de Tránsito conocida como “Ley Emilia” que establece, como puntos relevantes de su aplicación, sanciones en las siguientes materias: huir del lugar del accidente, negarse a un alcotest y provocar un accidente en estado de ebriedad. Las multas varían de acuerdo a la gravedad de la falta, pero pueden ir entre las 3 y las 20 UTM. Otras sanciones son, por ejemplo, la suspensión de la licencia de conducir y penas que van desde los 541 a 5 años con prohibición de volver a conducir por el resto de la vida, además de la incautación del vehículo.

Sin embargo, el endurecimiento de las penas y multas para los infractores no ha cumplido su propósito, pues hay automovilistas que siguen convirtiendo el volante en un arma peligrosa.

Queda demostrado que castigar con mayor severidad a los conductores bebedores no ha reducido los altos niveles de accidentes de tránsito, ni menos el consumo de alcohol, porque no se educa al respecto y sólo se aumenta la penalidad.

Creemos que la educación es la solución de fondo y a ella debemos apostar, a través de un amplio debate, donde participen diversos estamentos de la sociedad.

El llamado, entonces, no puede ser otro más que a una conciencia real respecto de no conducir un vehículo si se ha bebido alcohol, algo en lo que se ha insistido en innumerables ocasiones y en distintas tribunas, pero que muchas veces no encuentra el eco esperado.