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Una Fibra Optica Austral (Foa) sin visión

Por Juan Francisco Miranda Jueves 1 de Abril del 2021

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Esta pandemia ha demostrado más que nunca la importancia de tener acceso a un enlace de transmisión de datos robusto y rápido. Internet es la tecnología que ha permitido el teletrabajo y la teleeducación, permitiendo varios procesos a la distancia que antes de la pandemia sólo podían ser realizados de forma presencial.

Lamentablemente, la brecha digital nos manifiesta de la manera más dolorosa la desigualdad, postergando a los ciudadanos de sectores extremos y rurales, y también aquellos invisibilizados por el mercado en nuestras ciudades, quienes no cuentan con infraestructura de telecomunicaciones suficiente y de calidad. Los mismos que no cuentan con servicios básicos como agua, electricidad, gas ni alcantarillado vuelven a ser postergados por una mala política pública.

Internet es una gran red de redes en todo el mundo, existen varias tecnologías para llevar datos de un poblado a otro, pero la tecnología con mayor ancho de banda es por lejos la fibra óptica, estos cables mediante varias fibras de silicio, cada una de ellas es capaz de transmitir varios  centenares de gigabits por segundo. Por eso, es tan importante fijarse no sólo en el destino de los cables de fibra óptica, sino que también en el recorrido, porque en cada lugar donde se “abra” esa fibra, se tendrá un nodo con una tremenda capacidad de dar Internet. Lamentablemente, esta oportunidad nuestra región la desperdició con la ejecución de la Foa ya que el cable llega directamente a pocos lugares.

Nuestra inmensa región tiene a nuestros ciudadanos, en especial en las comunas rurales, desprovistos de la opción de poder comprar Internet de calidad. Igual suerte corren los turistas internacionales que al recorrer nuestros fiordos y glaciares no pueden compartir con sus amigos la experiencia magallánica en tiempo real, como sí lo pueden hacer en otros lados del planeta.
Por lo anterior, es tan importante que cuando el Estado subsidie proyectos de fibra óptica lo haga de una manera integral, preocupándose no sólo de cubrir grandes ciudades como destino final, sino que la mayor cantidad de poblados e hitos relevantes en el territorio. ¿Cómo les explicamos a los habitantes de Puerto Edén que en vez de hacer un trayecto de 600 km de Fibra óptica desde Aysén, se optó por ir por alta mar recorriendo casi 4 mil km? ¿No tenía más sentido darle conectividad a los canales interiores, permitiendo a nuestros ferris y pescadores contar con conectividad en todo momento? ¿Por qué los responsables de ejecutar la Foa optaron porque la fibra vaya por el Beagle sur,  perdiendo la opción de conectar la zona turística más rica en glaciares como lo es el Beagle norte?  ¿Por qué no se optó mejor por conectar Yendegaia con Puerto Navarino, y desde ahí desarrollar toda la ruta hasta Puerto Williams y Puerto Toro?

En electricidad, tenemos generación, transmisión y distribución, y si no se contemplan las 3, una casa no tiene luz. ¿Por qué en telecomunicaciones sólo se preocuparon de que llegara la fibra óptica a algunas cabeceras comunales y no a los poblados o a zonas turísticas?

Debemos extender la fibra óptica troncal a todos los rincones que lo necesiten, pero también incluir los proyectos de última milla, porque no basta con tener acceso celular a Internet. Debemos garantizar que en el siglo 21, todas las casas de la región puedan tener banda ancha fija en el hogar, e incluir subsidios no sólo a la oferta, sino a la demanda, en especial, para la tercera edad y nuestros niños y niñas.

Hace 4 años el colegio de ingenieros advertía en carta pública de todo lo que he mencionado en esta columna, y no fue escuchado. La Foa junto con ser una política pública no pensada para todos, en el proceso se cometió la brutalidad, en la práctica, de traspasar los US$90 millones como activos a la empresa que se adjudicó el contrato. ¡Aunque Ud. no lo crea! además de los errores expuestos anteriormente, a diferencia de las “cuestionadas concesiones” que devuelven al Estado sus activos una vez terminado el periodo de concesión, en este caso con la Foa no hay devolución de nada al Estado, y tampoco una compensación económica que pudiese haber permitido llevar fibra óptica a los barrios, localidades y comunidades donde el mercado no tiene interés comercial.

Este ejemplo muestra que la visión de los responsables fue parcial al momento de “regalar” dinero de todos los chilenos a una empresa que ante la primera dificultad financiera terminará vendiendo sus activos y con ello dejando vulnerable una vez más la conectividad tan esencial para Magallanes.