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Cetáceo fue trasladado el jueves a bahía Aguila

Investigadores del Museo de Río Seco trabajan en restos de ballena jorobada varada en sector del faro San Isidro

Por La Prensa Austral Lunes 19 de Abril del 2021

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Hace casi dos semanas, un ejemplar joven de ballena jorobada varó en el sector del faro San Isidro, al sur de Punta Arenas, posiblemente a causa del choque con una embarcación. De inmediato, los investigadores del Museo de Historia Natural de Río Seco, asumieron el trabajo con los restos del animal, cuyo esqueleto pasará a formar parte de su colección. La coordinadora del Centro Bahía Lomas e integrante de la Asociación de Investigadores del Museo, Gabriela Garrido explicó los pasos que han estado dando para el tratamiento del cuerpo del cetáceo. Asimismo, expuso sobre el estado del proyecto del Museo San Isidro, el que producto de la pandemia, no ha podido ser inaugurado.

– ¿Cuál es el trabajo que están desarrollando en el sector del faro San Isidro, con esta ballena que varó la semana antepasada? ¿Qué especie es y si hay alguna hipótesis sobre lo que le pudo haber pasado?

– “Las acciones que se han tomado hasta el momento con este varamiento de ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) son sujetar el cadáver con un cabo desde el bosque para que los fuertes vientos y mareas tan característicos de nuestra región no la arrastren nuevamente hacia el mar, en consideración de que el animal está actualmente en una posición y un terreno que no son aptos para realizar trabajos de necropsia o conservación de sus restos. Asimismo, se ha resuelto que el cadáver, a través de un requerimiento presentado por la Asociación de Investigadores del Museo de Historia Natural Río Seco al Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, quede bajo el resguardo de la organización señalada para garantizar las acciones relacionadas tanto a la investigación sobre las posibles causas de muerte, como de otros estudios que comprenden la ecología y biología de grandes cetáceos. A pesar de que no se han levantado hasta el momento datos que puedan ser concluyentes sobre la causa de muerte, observaciones superficiales y macroscópicas del cuerpo indicarían que se trata de una colisión con una embarcación de gran envergadura. Lo anterior, debido a un visible bulto y gran cantidad de aceite y sangre expelido por la boca y genitales del cetáceo, que ha sido reconocido como una hembra joven de alrededor de 10 años y que lleva el nombre de ‘Taña’, la ballena jorobada Nº 156 del catálogo del investigador de la Fundación Whalesound, Juan Capella”.

– ¿Quiénes están trabajando en ese sector y específicamente en qué consistirá el procedimiento?

– “Los trabajos con el cuerpo del animal, están a cargo y son coordinados por el equipo nuclear, investigadores y colaboradores del Museo de Historia Natural Río Seco, en conjunto con la supervisión del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (r) y la debida autorización de la Capitanía de Puerto de la Tercera Zona Naval. El primer procedimiento que se llevó a cabo, fue el retiro del animal de la costa en la que se encontraba para ser remolcado gracias a la colaboración del capitán y patrón de nave menor Gonzalo Solo de Zaldívar y su tripulación, quien dispuso de una embarcación apta para dichos fines. El cuerpo de la ballena fue trasladado el jueves al sector de bahía Aguila, donde varó para proceder a realizar una necropsia, toma de muestras y posterior limpieza de los tejidos blandos para finalmente poder conservar el esqueleto. Sin embargo, hay que señalar que dicho procedimiento es bastante lento, complejo y toma muchos días, cuando no meses de trabajo para que finalmente los huesos puedan ser trasladados a su destino final, el cual desde ya se está evaluando”.

– ¿Esta ballena pasará a formar parte de la colección del museo?

“Sí, la idea es que esta ballena jorobada pueda ingresar a la colección del Museo de Historia Natural de Río Seco para ser exhibida al público y así poder tener otra vida al servicio de la educación, el aprendizaje y la formación respecto del Patrimonio Natural y Cultural de nuestra región. En ese sentido, es importante señalar que las ballenas son objetos muy interesantes por diversas razones y motivos, desde la relevancia que representan para el ecosistema, su rol trófico, pero también porque están muy fuertemente ligadas a la cultura, a la diversidad cultural y territorial de los pueblos. Desde el Museo de Historia Natural de Río Seco nos interesa esa mirada diversa para poder interpretar el patrimonio más allá de las definiciones que contraponen la cultura de la naturaleza. Ciertamente es un desafío que no sólo puede traducirse en un esfuerzo intelectual o museológico, sino también como parte de políticas y alianzas estratégicas con todos los sectores de la sociedad que estén interesados en estas acciones de puesta en valor, priorizando los más postergados e invisibilizados.

– ¿Ya incorporaron al museo la ballena azul que varó hace dos años y cuántas ya tienen en el museo?

– “El museo cuenta con una ballena sei (Balaenoptera borealis) montada e inaugurada en agosto de 2019, un esqueleto de ballena franca (Eubalaena australis) en pleno proceso de limpieza y un esqueleto de ballena azul (Balaenoptera musculus) que está dispuesta en el museo para comenzar a ser trabajada, situación que se ha dificultado mucho respecto de los alcances y pormenores de la pandemia”.

– Sobre el museo del Faro San Isidro ¿qué ha pasado con el proyecto? Me comentaba que ya lo tienen listo y que solamente falta que entre en funcionamiento ¿qué colecciones tiene, cuándo esperan inaugurarlo y cuánta inversión representó?

– “Así como la ballena azul, la implementación del Museo Faro San Isidro también ha quedado postergada debido a los efectos de la pandemia por Covid-19. Sin embargo, hay un trabajo de investigación y montaje importante y bastante avanzado ya en el lugar. Estos trabajos dicen relación con un proyecto Fic (r) adjudicado por nuestra organización en colaboración con el Centro Regional Fundación Cequa en 2017 y un Fondo del Patrimonio Regional que vino a fortalecer y ampliar los alcances del proyecto durante 2019, que a grandes rasgos cuenta con la implementación de un museo dentro del edificio del faro San Isidro, el que además es Monumento Histórico Nacional”.

“El guión que planteamos para esta nueva unidad museográfica dice relación con las distintas interacciones entre grandes cetáceos y seres humanos en el estrecho de Magallanes, contemplando para aquello materiales de muy diversa índole como fotografías, textos seleccionados de diversas fuentes, huesos de ballenas cazadas y faenadas en la planta terrestre de bahía Aguila (contigua al cabo San Isidro) por la Sociedad Ballenera de Magallanes (1906-1916) levantados en el contexto del proyecto Fic (r) con la colaboración del arqueólogo submarino Nicolás Lira; maquetas a escala de los barcos balleneros de la misma firma hechos por el artesano y ex funcionario de la Armada, José Solís y una colección de objetos canoeros realizados especialmente para esta muestra por el artífice yagán Martín González Calderón, quien murió trágicamente a causa de Covid-19”.

“Este lamentable suceso, nos ha hecho reformular una próxima apertura del espacio, entendiendo que en su interior existe la última producción de objetos que hiciera Martín, lo que lo hace indisociable de acciones que tengan que ver con homenajear su memoria. Estamos en esa reflexión y posiblemente esta nueva ballena que ha varado muy cerca de ese espacio, sea también indisociable de esa continuidad narrativa”.