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Efecto Dunning Kruger: ¿Más vigente que nunca?

Por Eduardo Pino Viernes 30 de Abril del 2021

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En la década de los 90, en Estados Unidos, un solitario asaltante de Bancos efectuó 2 atracos a plena luz del día, a cara descubierta y sin tomar mayores precauciones para ocultar su identidad. Como era de esperarse fue rápidamente apresado por la policía, la que se sorprendió por el peculiar relato entregado por el frustrado delincuente. McArthur Wheeler se mostró fuertemente contrariado al ser descubierto, pues según él no encontraba explicación a su fallido “perfecto” plan. Estaba convencido que al haberse rociado el rostro con jugo de limón había adquirido invisibilidad, la que corroboró al sacarse una foto de sí mismo y no aparecer en la imagen (probablemente por no haber enfocado adecuadamente). La idea la había obtenido de unos amigos que le habían confidenciado esta mágica fórmula, no interpretando que sólo estaban bromeando y burlándose de él.  Esta anécdota que parece un chiste surrealista, cuyo contenido raya en lo inverosímil por su carencia de lógica, llegó a oídos del Psicólogo Social David Dunning, que invitó a su colega Justin Kruger para investigar un interesante fenómeno psíquico que tenía como fondo la interrogante: ¿es posible que la incompetencia en un ámbito pueda dar origen a la falta de conciencia de esta incompetencia?

Algunos de los resultados obtenidos sorprendieron a los investigadores. Por ejemplo en algunos individuos, entre menos sabían de algún tema, más seguros estaban del dominio que supuestamente ostentaban del mismo; en contraste con otros sujetos que realmente tenían mayor dominio acerca de algún conocimiento, que daban mayor espacio a dudas y en ocasiones colocaban en jaque su seguridad. De alguna manera, la ignorancia empoderaba a unos y el conocimiento llevaba a la cautela a otros, expresaban los investigadores en esta paradójica conclusión. Llamó la atención además que quienes presentaban este funcionamiento, poseían una escasa introspección para detectar con mayor objetividad sus recursos y limitaciones personales, además de expresar activamente descalificaciones hacia quienes no compartieran sus ideas. El contraste se observaba en los más capacitados, que precisamente mostraban mayor cautela ante su conocimiento, pues poseían mayor conciencia de la complejidad de éste, además de centrarse en su propio proceso más que en la descalificación a los demás.

El desarrollo de internet ha democratizado el conocimiento, pues información de todo tipo se encuentra disponible para una gran cantidad de personas, lo que posee un valor de incalculable desarrollo. El saber ya no es privilegio de unos pocos, pues como nunca antes está al alcance de nuestra mano. Pero paradógicamente ha empoderado ilusoriamente a muchas personas que tienden a presentar fenómenos como el de “Dunning Kruger”, pues muchos sujetos que no tienen conciencia de sus limitaciones en el dominio de diversas temáticas, asumen una alta experticidad avalados por “algo” que leyeron en internet, recibieron en sus redes sociales o vieron en los medios de comunicación. Ese individuo cuyo funcionamiento se asemeja en algunos temas a lo experimentado por Wheeler, ya no sólo evidenciará su rigidez cognitiva ante su círculo social cercano como sucedió durante décadas, ahora ostentará su ignorancia disfrazada de audacia ante auditorios virtuales donde encontrará otros tan o más perdidos como él, para criticar agresivamente sistemas que realmente no entiende, o proclamar soluciones que escasamente podrían ser puestas en práctica, mientras descalifica violentamente a cualquiera que le refleje alguna incoherencia, no importando la capacidad de quién le corrija o los argumentos que le respalden. Todos tenemos derecho a ser ignorantes en áreas que no conocemos, el problema es cuando no se tiene conciencia de esto y, aún peor, muchos individuos se reúnen en torno a cofradías que parecen inmunes al razonamiento lógico y al sentido común.

Por eso es que, como lo he expresado en anteriores ocasiones, necesitamos con urgencia líderes sabios, prudentes, fieles al conocimiento experto, peritos y expertos en sus áreas, conscientes de sus propias limitaciones para utilizar estrategias serias y responsables, con impacto presente y proyección futura. Desgraciadamente muchas veces, como dice el dicho, “el sentido común es el menos común de los sentidos”, y en momentos de crisis pareciera que finalmente se imponen los sujetos que creen, o mejor dicho están convencidos, que el jugo de limón nos vuelve invisibles.