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Un día con los topógrafos del programa de saneamiento de títulos de Bienes Nacionales

Por La Prensa Austral Lunes 26 de Julio del 2021

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Durante la última década el equivalente a un tercio de la superficie de la ciudad de Punta Arenas ha sido llevado a plano en la Unidad de Catastro dando tranquilidad a las familias que buscan obtener el título de dominio de sus terrenos.

 

“¡Vamos saliendo con los topos!” se escucha decir a Pedro Soto, conductor del jeep de la oficina de Bienes Nacionales. Se refiere a Alvaro Sandoval y Ricardo Vivar, Topógrafos del programa de saneamiento de títulos de dominio urbano y rural, quienes, en ocasiones, reciben esta cariñosa abreviación de su carrera profesional. Así arranca su nueva jornada en terreno.

Son 1.124 propiedades regularizadas por el Ministerio de Bienes Nacionales en Magallanes durante la última década y su equivalente de treinta hectáreas de terreno mensuradas. ¡Un tercio de la superficie de Punta Arenas!

Mientras el vehículo comienza a adentrarse en el periurbano de Monte Verde (al surponiente de Punta Arenas), en la parte trasera de la camioneta hay tres maletas y un enorme trípode amarillo de fierro, coronado con luces de distintos colores llamado Estación Total. Alvaro señala que la carga consiste además en un par de GPS y la clásica huincha. “Esta última es la más apropiada para medir superficies de menos de mil metros cuadrados”, acota.

La topografía es una disciplina ingenieril que requiere de instrumentos muy específicos para la adecuada planificación territorial, en ámbitos muy diversos como la construcción, la urbanización y la cartografía de las ciudades. Ante ello, el Ministerio de Bienes Nacionales se ciñe a un estricto manual de normas técnicas que sirven de referencia.

El vehículo se detiene y un hábil topógrafo baja el trípode para ponerlo a un costado del camino. Las luces de colores del cabezal parpadean y su compañero, Ricardo, parece manejar un control remoto. “Buscamos una señal en el cielo -dice Alvaro- para obtener la posición en que nos encontramos lo que se traduce en coordenadas que aportan latitud y longitud. Parece complejo, pero en realidad todo se trata de tomar los puntos más representativos que nos permitan hacer un dibujo, con la forma más exacta que sea posible, de los terrenos que estamos midiendo”.

La Estación Total tiene un distancíometro y un microprocesador con pantalla alfanumérica de cristal líquido e iluminación independiente de la luz solar. También una calculadora y un trackeador (un seguidor de la trayectoria del satélite al que estará conectado) y la posibilidad de guardar información en formato electrónico, lo cual permite utilizarla posteriormente en el computador.

La otra herramienta clave es el sistema de posicionamiento basado en satélites artificiales, más conocido como GPS, desarrollado y operado por el Departamento de Defensa de EE.UU. para determinar la posición de un objeto, una persona, un vehículo o una nave, prescindiendo de elementos de referencia terrestre.  “Los que manejamos nosotros tienen margen de error de apenas 10 centímetros”, dice Ricardo.

Agrega que usar la estación o el GPS depende de las dimensiones de cada terreno a mensurar. “Por ejemplo dibujar un terreno de 380 hectáreas requiere más del GPS, mientras que, en terrenos pequeños, la estación total nos pide sólo disparar un láser y que el otro lo haga rebotar en el prisma que corona el jalón (un delgado bastón de 4 metros de largo)”.

Un trabajo que demanda algo más que técnica

Cuando Bienes Nacionales llama a postular a un cargo de topógrafo para realizar mensuras suele leerse entre sus requisitos algo así como: “el profesional debe ser perseverante, tener buen estado físico, con permanente disponibilidad para salidas a terreno por varios días y en algunos casos con condiciones climáticas adversas”. La pericia técnica, está claro, no es suficiente.

“Yo creo que el mal clima se puede vencer -dice Alvaro-. Tanto el frío como la nieve estando bien abrigado. Pero a veces la lluvia juega en contra por la resistencia de los equipos al agua. Por otro lado, enfrentamos problemas en el acceso y la solicitud de permisos por parte de los colindantes, y en el campo por lo general está más llano, pero suele haber perros que nos han correteado más de una vez”.

Recuerda que en una ocasión, incluso, debió decidir si subir o no a un muro de cuatro metros de altura y que daba sobre un almacén. “El caballero que estaba regularizando la propiedad tenía ya sus buenos años, pero se trepó ágilmente hasta llegar a la cima. ¡Cómo no iba a subir yo!”.

Pero además, el desafío de colectar información acerca del predio y su entorno (llamado levantamiento) permite verificar la posesión material de quienes postulan a ser propietarios, convirtiendo a cada topógrafo en un ministro de fe de aspectos tales como; los cierres perimetrales, vías de acceso, materiales de construcción, colindantes, manzanas o población. El jefe de la unidad de Catastro, Iván Sasso ya había mencionado que ellos son también llamados “los ojos del abogado”, profesional que redacta el informe jurídico respectivo.

Hacia mediodía ya han visitado cinco casas. Un grupo de pobladores se acerca para hacer consultas y aportar más información. Uno de ellos es Vladimiro Draguicevic, esposo de Sonia Flores. “Estamos postulando a proyectos de manera organizada. Queremos llegar a tener la luz, el gas y el agua porque lo esperamos hace años. Sabemos que este es el primer paso para resolver las necesidades del sector”.

Margarita Irañeta, quien vive en la última casa del pasaje por donde ingresaron los profesionales, destaca que “ha habido reuniones con la gente de Bienes Nacionales y nos hemos conocido. Tenemos los números para llamar y con ellos (los topógrafos) verificamos ancho y largo de los sitios o les damos información cuando los vecinos están fuera”.

Angélica del Carmen Castro fue la primera vecina en llegar a Monte Verde hace casi diez años. Me dice que tiene un cementerio de generadores. “Por eso espero contar con electricidad y dejar estos artefactos que duran poco, solo 4 horas de luz”.

El intenso frío despide la jornada de los topógrafos, con renovada convicción, que tras su labor profesional está también el lado humano que encierra tramitar un título de dominio. Esa conexión genuina con personas que valoran aquello que les ha costado llegar a tener y que sueñan con ser propietarias para vivir mejor, iniciando sus trámites junto al Programa de Bienes Nacionales, antes de su cierre el 30 de mayo del próximo año.