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Ambiente electoral

Por Juan Francisco Miranda Jueves 29 de Julio del 2021

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El próximo sábado 21 de agosto se realizará la consulta ciudadana en todo Chile para elegir al candidato a candidata a presidente del pacto Unidad Constituyente. Hasta ahora los candidatos son Carlos Maldonado por el Partido Radical, la socialista Paula Narváez, y Yasna Provoste de la DC. Después del intento fallido por materializar la primaria presidencial del pasado 18 de julio, es una buena noticia para la centroizquierda y parte de la población que no se siente representada ni por Gabriel Boric, ni por Sebastián Sichel. Cabe señalar que otras candidaturas están en proceso de recolección de firmas para cumplir con la ley electoral. Creo que mientras existan alternativas de visiones y propuestas para gobernar por el próximo periodo, es bueno para la democracia, y eso es bueno para Chile.

Sin embargo, no sólo se trata de nombres, sino que, de propuestas y de ser capaces de elegir un liderazgo que pueda convocar, convencer, y generar unidad de propósitos para enfrentar la crisis sanitaria, económica, el déficit presupuestario nacional, y además impulsar las soluciones a las demandas por mejores pensiones, salud, empleo y seguridad. Del mismo modo, se hace necesario generar paz social, encuentro, promover el respeto entre los chilenos y chilenas, y al mismo tiempo combatir el odio, el resentimiento, la indiferencia, y la falta de empatía y solidaridad.

Es necesario entender que en democracia nadie es dueño de la verdad, que existen posiciones frente a temas, y deseos de construir una sociedad. Pero hay que tener en cuenta de que no se trata de elegir un bien para unos o unos pocos, sino que se trata de construir un país donde todo ser humano que vive en este territorio se sienta respetado en su condición humana y en su dignidad.

Para ellos, no sirven los adjetivos calificativos de fachos, neoliberales, amarillos, comunistas, izquierdosos, derechistas, traidores, etc. Cuando se defiende una idea atacando al adversario y no sus ideas, se va fracturando la convivencia social. Se puede entender que exista rabia, frustración, miedo, incertidumbre e indignación. Pero no se puede legitimar la violencia verbal, física, ni psicológica. Cuando los argumentos faltan y empiezan las descalificaciones nada bueno se puede esperar, y de quien las emite sólo es posible reconocer a un pequeño dictador, que disfraza de convicción su autoritarismo, y que se arroga el poder de juzgar el pensamiento de quien no piensa como él.

Las redes sociales están llenas de pequeños dictadores arrogantes, que utilizan sin escrúpulos y con falta de rigurosidad noticias falsas, y frases sacadas de contexto. Como diría el cerebro de la propaganda nazi, Goebbels “Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”. Así pues, en estos días, una vez que Yasna Provoste asumiera la precandidatura presidencial, han surgido voces hablando del robo de los U$600 millones del Mineduc cuando ella era ministra. Un hecho falso, pues ni contraloría ni la justicia encontró responsabilidad y menos delitos en su administración. Los hechos fueron anteriores a su administración, y los responsables fueron condenados. Con el tiempo, la propia derecha que lideró la acusación constitucional reconoció sin vergüenza que todo fue parte de una operación política para emprender la tesis del
desalojo de Andrés Allamand. La acusación fue liderada por su esposa Marcela Cubillos.

A los adversarios políticos que justifican los medios para sus fines no les importa hablar con la verdad. El objetivo es cuestionarla al precio que sea. Los mismos que repiten con una dudosa comprensión lectora falsas noticias, son los mismos que piden un país más justo, y al mismo tiempo siguen difundiendo y repitiendo falsas noticias como para dañar la imagen de alguien como la presidenta del Senado, que en tiempos difíciles ha sabido generar acuerdos en beneficio directo de los chilenos y chilenas que han sufrido los efectos de la pandemia.

En tiempos donde la confianza pública escasea o es circunstancial se necesita de mejor política y saber separar la paja del trigo. Necesitamos más demócratas y menos dictadores, más inteligencia y menos ignorancia, y más respeto por quien piensa distinto.