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Alegría y emoción en las cuarenta familias que recibieron sus casas en Loteo General del Canto

Por La Prensa Austral Jueves 2 de Septiembre del 2021

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Los siempre fríos números indican que cuarenta familias recibieron sus casas en el Loteo General del Canto. Treinta y siete viviendas de 56 metros cuadrados y tres de un piso, de 63 metros cuadrados para familias con integrantes con algún grado de discapacidad. La inversión total fue de $2.550 millones, financiados con subsidios del Fondo Solidario de Elección de Vivienda del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y un aporte adicional de recursos del gobierno regional, en torno al 40%, más el ahorro de las familias de aproximadamente un millón de pesos cada una.

Pero ninguna cifra podría medir la felicidad de las familias, que por años esperaron tener su anhelada casa. Algunos debieron arrendar en distintos sectores de la ciudad y tras reunirse en torno a la agrupación Tricultural, que reúne a personas de las etnias kawésqar, yagán y mapuche-huilliche, pudieron iniciar el proceso para cumplir este objetivo.

La presidenta de la agrupación, Haydeé Aguila explicó que como “la Ficha Social de Hogares en Magallanes es totalmente diferente a la calificación del norte, por eso, muchos quedaron fuera. Fue larga la espera, pero cuando se abrieron las Egis (Entidades de Gestión Inmobiliaria Social) municipales fue diferente”.

Quien se ganó el corazón de las autoridades presentes en la entrega de las casas fue Ariel Aravena quien junto a su madre María Mansilla, saltó de alegría tras recibir sus llaves. “No recuerdo cuántos años llevábamos esperando la bendición de tener esta casita que es de él, que está muy contento. Vivíamos en Santa Juana y ahora estaremos más céntrico”.

Cristián Rauque Mujica y Patricia Ramírez Muñoz, se abrazaron llorando al entrar a su casa, junto a sus hijos Isidora, Martín, Alison y Constanza. “Llevamos 11 años juntos y casi 8 de esta espera, de bastantes procesos. Felices, más que nada por el logro familiar, un nuevo inicio, esto es para los niños, que tengan sus cosas. Antes arrendamos, y como son muy elevados los costos al igual que la vida, en los dos últimos años tuvimos que volver a las casas de nuestros padres, porque llega un punto que ni con dos trabajos alcanza. El sacrificio es enorme, ahorrar y pagar arriendo”.

Finalmente, Melissa Zúñiga vivirá junto a sus hijos, Catalina Villegas, de 14, y Robinson Balich, de 12, quien presenta secuelas de una leucomalacia periventricular, por lo que su casa es una de las tres adaptadas para personas con discapacidad. “Las entradas están muy bien adaptadas para él, que tiene problemas de movilidad. Tiene un dormitorio menos, pero el tamaño compensa”, observó.