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Quién sabe

Por Diego Benavente Viernes 14 de Enero del 2022

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Diego Benavente M.
Ingeniero Civil
Regionalista

La elección presidencial no fue, como dicen algunos, la continuidad del estallido, del plebiscito ni de las convencionales, aquí se dio un enfrentamiento entre un muy buen candidato de la izquierda frente al candidato ideal de derecha para que tuviera éxito la izquierda, mas aún si se considera los sectores que definieron la contienda, es decir los jóvenes y las mujeres. Candidato de la derecha más parecido a Pinochet, frente al mejor candidato para convocar a la huestes juveniles nuevas así como a las mujeres, por cierto el candidato tincudo. Mas aún cuando no hay ni ha habido cuento o relato para los jóvenes por parte de la centroderecha, ésta creía simplemente que el modelo se defendía solo con sus resultados igual como lo debían hacer  las AFP’s.

Desde la época del MDP (Movimiento Democrático Popular) en los 80, que no entró en la transición con la Alianza Democrática, hoy llega un sector al gobierno en posición de dirigir los destinos del país, que antes no se incorporaron por haberse sentido excluidos o más bien no habían querido ser parte de esa alianza ni del juego democrático. Este espíritu contestatario se reflota con el movimiento juvenil del 2011 de los estudiantes y también del 2006. Se juntaron los dos lotes junto a los autoflagelantes, coincidiendo en una mirada crítica a la transición. Una generación muy crítica de como se hacía política en aquel entonces y una generación además, que no vivió la época de pobreza ni la dureza de vivir en dictadura.

Lo importante ahora es la necesidad de generar consenso para construir reglas comunes para el futuro. Hay que echar por tierra los malos augurios de lo que vendría para Chile, al igual como ocurriera con el advenimiento de la Concertación el 89. El cuento de “ahí viene el lobo” ya no asusta.

Hay que tener presente y saber distinguir, términos como tensión, conflicto, miedo a, porque sin duda venden y es lo que usan los medios de comunicación para hurguetear en situaciones donde a veces ni siquiera hay tensión, ni son conflictivas o, que no dan miedo, pero qué puestas de otra forma, a veces sí lo consiguen y por ende venden o generan
rating.

También es necesario tener a la vista que, si gana el rechazo en el plebiscito de salida de la nueva Constitución que proponga la Convención Constitucional, se entiende que la Constitución del 80, la que se reparó con Lagos, sería la que imperaría, por lo tanto su ratificación y sanción por una mayoría ciudadana importante la haría ser “la Constitución de todos” y ahora ratificada democráticamente para el futuro. Nadie podría asegurar lo
contrario.

La perversidad de la segunda vuelta, es un resultado con congreso minoritario, frente a un presidente que, pese a ser más atractivo que el candidato que venció sin duda, ambos claras minorías, superando apenas entre los dos la mitad de los votos. A la hora de los quiubos ni gobernar le será fácil ni el apoyo ciudadano será permanente. Lo ideal es encontrar un sistema que permita entregar al país gobiernos empoderados con apoyo parlamentario mayoritario, en el periodo que le corresponderá ejercer.

Una sana medida puede ser, ver el momento como lo expresa Leo Prieto, pionero de la industria de la internet en América Latina en un matutino dominical, “me parece positivo que tengamos un presidente que nació con Internet y creció con videojuegos, que no tiene auto ni título universitario. Puede parecer anecdótico, pero da una visión de sociedad distinta“.
Quién sabe.