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Al rescate del Archivo del Escritor y del Libro Magallánico

Por La Prensa Austral Sábado 30 de Abril del 2022

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Víctor Hernández
Sociedad de
Escritores
de Magallanes

 

  • La recopilación está compuesta fundamentalmente por quince mil documentos de papel. En esta primera instancia, se recuperarán a través de un proceso de digitalización, manuscritos, fotografías, postales, primeras ediciones y notas periodísticas.

Una de las primeras medidas adoptadas por los literatos regionales, luego de la realización en Santiago, en julio de 1980, del Primer Encuentro Nacional de Escritores de Magallanes, fue organizar a la brevedad la filial más austral de la Sociedad de Escritores de Chile. Aquella determinación exigía adecuarse a las nuevas disposiciones jurídicas, que permitían entre otras resoluciones, escoger un directorio regional legitimado a nivel nacional.

Así las cosas, el 28 de diciembre de 1980 se fundó oficialmente la Sociedad de Escritores de Chile (Sech) filial Magallanes. De inmediato, se procedió a elegir un directorio provisorio validado por votación popular quince días más tarde, el cual quedó conformado por Marino Muñoz Lagos, en calidad de presidente; Osvaldo Wegmann Hansen, como vicepresidente; Eugenio Mimica Barassi, secretario; y José Perich Slater, como tesorero.

En el mencionado cónclave efectuado en Santiago se resolvió proseguir cada dos años con este tipo de reunión. En el documento final del certamen, se acogió la idea del escritor Carlos Vega Letelier, de estudiar en un plazo razonable, la posibilidad de concretar una publicación que diera cuenta y sintetizara, a modo de un compendio bibliográfico y documental, la historia literaria de los escritores magallánicos.

Dicha iniciativa se complementaba con la propuesta de José Perich Slater de levantar -a la manera de la Confederación Deportiva de Magallanes, institución de la que formaba parte y era reconocido además, como un histórico dirigente- una hoja de vida o ficha técnica de cada uno de los integrantes de la nueva organización.

Las ideas plasmadas en las ponencias no respondían sin embargo, a las siguientes interrogantes: ¿Qué se entiende por escritor magallánico? ¿El que escribe temas sobre la Patagonia? ¿Cuáles son esos temas? Vega Letelier no especificaba sobre la necesidad de clasificar por género literario a los autores. A estas disquisiciones, se agregaron otras preguntas más complejas; ¿Son escritores magallánicos sólo los nacidos en el austro? o ¿deben incluirse también a los que en algún momento se avecindaron en el territorio y empezaron a escribir en la tierra que los cobijó?

Los cuestionamientos enunciados se acrecentaron en los meses siguientes. En las reuniones mensuales que la Sech sostenía con sus afiliados, el problema fue tratado sólo de forma esporádica. Se concluyó finalmente, que una decisión en esa materia se tomaría luego del Segundo Encuentro Nacional a celebrarse en nuestra región, a fines de octubre de 1982.

Elaboración de dos

compendios literarios

En preparación al evento, la Sech Magallanes con el apoyo de la Municipalidad de Punta Arenas, diseñó y publicó en el transcurso de 1981 dos estudios antológicos. El tomo 1 dedicado a la poesía, incluyó composiciones de veintinueve autores: Olga Acevedo, Alfonso Alcalde, Rosa de Amarante, María Bargetto, Luis Alberto Barría, Juan Canales, Rolando Cárdenas, Antonio Carkovic, María Cecilia Cerda, Ramón Díaz Eterovic, Astrid Fugellie, Silvestre Fugellie, Juan Garay, Nicolo Gligo, José Grimaldi, Ricardo Hurtado Sagredo, Esteban Jaksic, Marina Latorre, Gabriela Mistral, Julio Munizaga Ossandón, Marino Muñoz Lagos, María Asunción Requena, Raúl Rivera, Roque Esteban Scarpa, María Cristina Ursic, Carlos Vega Letelier, Alfio Vezzani Solar, Helga Villagrán, y Desenka Vukasovic.

Aquella producción literaria, de indudable valor histórico por ser la “primera en su género publicada en estas regiones meridionales de la patria”, como aseguran las palabras preliminares del libro, tiene otro mérito adicional: es una selección atemporal de autores, que comprende creaciones literarias desde la estadía de Gabriela Mistral en el austro (1918-1920) hasta el citado encuentro de 1980. Marino Muñoz Lagos, a nombre de la Sech Magallanes, escribió un prólogo en que argumenta los fundamentos de la antología, cuyas ideas esenciales están contenidas en estos párrafos:

“Poetas de verdad y jóvenes que recién se inician alternan en estas páginas. Reposados, algunos; vehementes, otros. Las tendencias poéticas son variadas y todos son dueños de sus palabras, en la estricta deidad del verbo. En todos se transparenta un riquísimo paisaje interior que es como el reflejo de los paisajes australes, sus panorámicas cautivantes, sus árboles torcidos por los vientos aterradores, el murmullo de la soledad sobre las grandes distancias”.

El directorio de la Sech Magallanes dejó en claro haber establecido un criterio riguroso para hacer el proceso de selección, si bien, el resultado final como veremos, no estuvo exento de polémica.

“Es habitual que en una tarea de esta envergadura existan las infaltables omisiones, aunque esto parezca una paradoja. Bastante tiempo nos tomó el reunir datos y poemas para cumplir con este hermoso cometido. Consultamos libros, otras antologías, viejos diarios y antiguas revistas para entregar un trabajo serio y responsable, que no otra cosa es lo que hemos intentado hacer. Lo que hemos realizado se efectuó con honestidad, respetando la personalidad de cada uno de los aquí antologados”.

La revisión de los autores escogidos, nos indica a simple vista una lamentable omisión. En efecto. En esta antología inicial, echamos de menos la ausencia del vate Aristóteles España que para aquel entonces, ya era vastamente conocido por sus poemarios, “La guitarra de mis sueños”, (1976); “Incendio en el silencio”, (1978); y el mítico texto “Equilibrios e incomunicaciones”, (1980) impreso en formato artesanal y que circuló de manera clandestina en buena parte de América Latina, señalando a través de sus páginas, la crueldad y la tortura vivida por un joven de diecisiete años, en un campo de prisioneros en una isla en medio del estrecho de Magallanes. “Equilibrios e incomunicaciones”, fue a su modo una de las primeras piezas literarias, de denuncia social, que mostró al mundo los horrores de la represión en los primeros días de la dictadura cívico militar y de paso, forzó a la Dinacos (Dirección Nacional de Comunicación Social) a permitir una apertura en la publicación de libros y revistas. Pronto surgiría el interés del sello Bruguera para imprimir en 1985, una edición acotada y mejorada que recibió el nombre de “Dawson”.

En las “Palabras preliminares” se asegura que el libro recoge “la creación de treinta autores”. Estimamos nosotros, que a última hora, manos indeseables impidieron la inclusión de Aristóteles España en aquella antología.

En contrapartida, la Sech Magallanes editó a fines de 1981 el tomo 2, una Antología de Cuentos que incorporó a veinte narradores: Rosa de Amarante, Manuel Andrade Leiva, (Mandradel), Alvaro Barros, Francisco Berzovic, Enrique Campos Menéndez, Francisco Camus Riquelme, Francisco Coloane, Mario Garay, José Grimaldi Acotto, Ricardo Hurtado Sagredo, Esteban Jaksic Rakela, Ernesto Livacic Gazzano, Juan Marín, Eugenio Mimica Barassi, Jorge Rubén Morales, Santiago Pérez Fanjul, René Peri Fagerstrom, Carlos Vega Letelier, Enrique Wegmann y Osvaldo Wegmann.

A diferencia de la producción anterior, la Sech Magallanes no sufrió la censura impartida por las autoridades municipales de la época. El texto, agrega -al igual que en la Antología de Poesía- unas palabras preliminares en que se reconoce la importancia que tuvo en el devenir literario de la región, la “Antología del Cuento Magallánico”, obra preparada en 1952 por el antiguo Centro de Escritores de Magallanes, y cuya edición final se atribuye al profesor de castellano, Julio Ramírez Fernández.

En esa oportunidad, fueron seleccionados doce autores: Francisco Coloane, Jorge Rubén Morales, Manuel Andrade Leiva, Osvaldo Wegmann, Ricardo Hurtado Sagredo, Enrique Wegmann, Rosa de Amarante, José Grimaldi, Esteban Jaksic, Lucas Bonacic, Ninette Miranda y Santiago Pérez Fanjul. En primera instancia, vemos que hay varios nombres que se repiten. En cierta forma, respecto al trabajo elaborado por el profesor Ramírez Fernández, la nueva Antología parece una extensión en el número de autores mencionados, aunque el directorio de la Sech Magallanes pareciera establecer un criterio de selección, basado en la evolución histórica de la narrativa regional.

“No es la primera de su género publicada en estas tierras meridionales. Hace cerca de seis lustros apareció una “Antología del Cuento Magallánico”, editada por el entonces Centro de Escritores de Magallanes, reuniendo en ella a una docena de autores. Pero dicha obra hace mucho tiempo que se encuentra agotada, siendo actualmente una joya valiosa de bibliotecas particulares. Era pues necesario presentar un volumen actualizado y de fácil acceso que recogiera la creación de los narradores australes, tanto cuentistas nacidos en esta tierra como aquellos venidos desde distintos puntos de la dilatada geografía nacional”.

Con estas dos publicaciones, se acometió la iniciativa de conformar el llamado Archivo del Escritor y del Libro Magallánico. Si bien, la recopilación de información y la búsqueda de antecedentes sobre los distintos autores se comenzó a fraguar inmediatamente luego de establecida la Sech Magallanes, la publicación de las antologías de poesía y de cuentos, permitió direccionar el proyecto.

Durante meses, se clasificó y almacenó la información de casi un centenar de carpetas, ordenadas de forma alfabética comprendiendo cartas, resoluciones, afiches, recortes de diarios y periódicos, de cada escritor y escritora regional, cuyo material se resguardó en el sótano del viejo Museo de la Patagonia, en dependencias del Palacio Montes, donde por años funcionó la fenecida Casa de la Cultura.

La Sech filial Magallanes se aprestó entonces, para la celebración del Segundo Encuentro Nacional de Escritores Magallánicos, con la calendarización de un cronograma de actividades, desde el 27 de octubre al 1 de noviembre de 1982.

Como sabemos, en aquel evento se dieron cita, cincuenta escritores magallánicos, veintisiete de ellos, venidos desde otras zonas del país. El programa oficial establecía la fundación, el mismo día de la inauguración -27 de octubre-, del Archivo del Escritor, lo que se concretó en una sencilla ceremonia en que pronunciaron sentidos discursos, Roque Esteban Scarpa, uno de los creadores del Museo de la Patagonia y promotor del mencionado archivo; Enrique Campos Menéndez, en su calidad de director de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam) y Marino Muñoz Lagos, como presidente en ejercicio de la Sech filial Magallanes.

Nuevo proyecto

Cuatro décadas más tarde, la Dirección Regional del Servicio del Patrimonio Cultural de Magallanes y Antártica Chilena (Serpat) anunció la ejecución de una nueva iniciativa cultural, en el marco de la línea de trabajo de Equidad de Género, que desde el 2017 viene desarrollando el Museo Regional de Magallanes.

Se trata del proyecto denominado “La Letra Escondida: Mujeres creadoras en los archivos de la Sociedad de Escritores de Magallanes”, financiado con recursos de la Unidad de Género y Patrimonio del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

Se pretende en primer lugar, lograr la actualización del Archivo, que consta de un total de noventa y cinco carpetas, veintidós de ellas referidas al quehacer literario de escritoras magallánicas.

Es la primera parte de una iniciativa que propende, una vez concluido el proyecto, la creación de un sitio especialmente habilitado en la web con documentación y referencias bibliográficas acerca de nuestras escritoras, para la consulta de historiadores, académicos, investigadores, como de público en general.

Recordemos, que el Archivo está compuesto fundamentalmente por quince mil documentos de papel. En esta primera instancia, se recuperarán a través de un proceso de digitalización, manuscritos, fotografías, postales, primeras ediciones y notas periodísticas.

En paralelo, se impondrá una completa intervención de las carpetas de las veintidós escritoras, trabajo que se encuentra a cargo de la psicóloga y magister (c) en Ciencias Sociales mención Patrimonio, Pía Ríos Rimenschneider, y de quien escribe estas líneas. Disponemos de una bibliografía general que comprende, además de las dos antologías descritas previamente, del volumen de poesías “Nuevos poetas magallánicos”, editado a fines de 1983 por la Editorial Magallánica y de la edición completa de los setenta ocho números del suplemento literario que la Sech publicó de manera ininterrumpida, con carácter mensual, en el dominical El Magallanes, desde el 3 de marzo de 1983 al 2 de julio de 1989.

Las carpetas enunciadas pertenecen a las escritoras: Rosa de Amarante, Woody Barrientos, María Bargetto, Inés Bordes, Ana Rosa Díaz, Astrid Fugellie, Agata Gligo, Teresa Hamel, Dagny Haugen, Marina Latorre, María Angélica Miquel, Gabriela Mistral, María Neira, María Asunción Requena, Patricia Stambuk, Pepita Turina, María Cristina Ursic, Maribel Valle, Helga Villagrán, Desenka Vukasovic y María Elena Vukovic. A estos nombres, se agrega un compendio etiquetado de las autoras que el directorio de la Sech Magallanes de la época, (1982) catalogó como emergentes: María Cecilia Cerda, Juanita Sánchez, Maruja Scott, Alejandra Vidal Bracho y Eliana Yáñez.

En esta primera etapa, el proyecto se circunscribió a rastrear y verificar toda la información existente sobre las autoras en el período comprendido desde la llegada de Gabriela Mistral al austro el 18 de mayo de 1918, hasta el 31 de octubre de 1987, fecha en que el académico Ernesto Livacic Gazzano entregó a la Sech, los originales de su libro “Historia de la literatura de Magallanes”, con el propósito de iniciar el proceso de su impresión.

Cabe señalar, que el aludido texto de Ernesto Livacic es ampliado y complementado por el estudio de Eugenio Mimica Barassi, “Aporte a la bibliografía literaria de Magallanes 1908-2018”, texto editado por los Cuadernos de la Academia Chilena de la Lengua, en 2019, que ha permitido precisar, el año, la fecha de publicación, el tipo de editorial o de imprenta y de paso, establecer el número o cantidad de reimpresiones de las obras literarias de nuestras escritoras.

Nuestro trabajo se divide en dos partes. En primer lugar, el levantamiento de una “ficha razonada” por cada autora, que comprende información personal, enumeración de cada una de las obras publicadas y la mención -si lo hubiere- de distinciones o premios.

En segundo término, haremos una síntesis biográfica, histórica y cultural, de cada una de las escritoras, destacando el aporte y el valor literario de las obras publicadas.

Nos parece absolutamente necesario destacar el hecho que una revisión exhaustiva de los textos de Livacic y Mimica demuestran, que la producción literaria regional realizada por mujeres hasta 1987, excede el número de sesenta autoras, cifra que triplica la documentación hallada en el primigenio Archivo del Escritor, lo que nos obliga a efectuar un anexo con selección y notas, que identifiquen a estas creadoras, con el objeto de sugerir para una segunda etapa, el levantamiento de información con ficha bibliográfica de cada una de las escritoras que por motivos que ignoramos hasta el momento, no aparecen incluidas en el mencionado Archivo.

Los ejecutores de la iniciativa, Pía Ríos Rimenschneider y Víctor Hernández Godoy disponen de sesenta días para entregar los resultados del proyecto.