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En agosto se disputará este certamen, al que clasificó tras coronarse en mayo en una competencia nacional en Curicó. El aporte que le ofrecieron de parte de las autoridades locales, ni siquiera le alcanza para costearse pasajes. Solamente el viernes, la empresa Preselec comprometió su apoyo para su preparación previa al evento.

Un campeón nacional que está viendo truncado su sueño de acudir a Mundial en Italia

Por La Prensa Austral Martes 21 de Junio del 2022

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Si hay un clásico en el deporte chileno, esa es la falta de financiamiento y apoyo para los deportistas para que puedan rendir en el alto nivel. Pasan las décadas y la historia se repite. El sistema nacional siempre parte al revés: piden resultados antes de brindar apoyo, en la clásica lógica de premiar a los que hacen méritos, en vez de potenciar a los talentos.

Ese constante tocar puertas para buscar apoyo es lo que está viviendo ahora el ciclista magallánico Robinson Ariel Almonacid Zúñiga. Nacido en Punta Arenas el 26 de agosto de 1991, ex estudiante de la Escuela Juan Williams y del Instituto Don Bosco, en mayo se tituló campeón nacional de la Modalidad Contrarreloj Cri, en el campeonato realizado en Curicó. Este galardón le otorgó la clasificación al Campeonato Mundial, que se realizará en agosto en Italia, participación que está en duda, por las situaciones descritas en las primeras líneas. 

Como siempre, tendrá que juntar fuerzas y hacer frente a este desafío, que pocas veces se presenta en la vida de un deportista magallánico, algo que ni siquiera soñaba cuando comenzó a recorrer los cerros de las zonas aledañas de Punta Arenas, junto a sus amigos.

“Nos juntábamos en el Andino, a hacer descenso, bajadas con saltos. Partí como a los 20-22 años, en las temporadas de verano, como algo recreativo. Después tuve participaciones en Argentina y me enfoqué más en el enduro, fui hasta un Mundial en Bariloche de enduro. Eso fue en 2017-2018, por esa época. Después estuve un año parado y por temas de motivación, me alejé del descenso, hasta que volví de nuevo con mis amigos a subir al cerro”.

Pero cuando conoció a su polola, Valeska Igor, en el verano de 2019, hubo un cambio. “Teníamos un club donde hacíamos técnicas de descenso y cross country. Allí nos conocimos y como ella hacía XC de forma competitiva, Mountainbike y ruta, ahí me empecé a enganchar y entrenar con ella, que al principio no era fácil, porque es uno de los deportes más duros, siempre fijo pedaleando, de mucha fuerza mental y resistencia, y las primeras veces quedaba súper agotado. Seguí entrenando y mejorando la parte física, porque la técnica ya la tenía, y de a poco empecé a mejorar y ese mismo año comencé a sumar logros deportivos, lo que me fue motivando”, recordó el ciclista.

Oportunidad en la crisis

Ese avance vertiginoso se cortó con la pandemia, que le impidió desarrollar la práctica deportiva, pero no así su ritmo de entrenamientos, porque “cuando comenzó la pandemia yo estaba muy motivado, tenía muy buen nivel y fue un tremendo bajón. Pero entrené siempre, en la casa, como si tuviera una carrera. En Punta Arenas hubo muchos que se desmotivaron, dejaron las bicicletas, porque no se podía salir, pero yo en la casa, hice preparación física con lo que tenía a mano, y con el rodillo smart, de transmisión directa, que funciona con una aplicación que simula todo, rutas con montaña y nivelaciones de todo tipo. Así me mantenía, y la mejora fue de un 100%, mejoré mucho mi capacidad física de mis rendimientos”, puntualizó Almonacid.

El año pasado, después de invierno comenzó a participar en circuitos de invierno de XCO “y ahí ya pasé a tener excelentes resultados y comenzaron a salir más carreras. Seguí entrenando e incorporé la salida de rutas, entreno todos los días tres o cuatro horas, en el sector sur, donde hago 80-100 kilómetros diarios”. Así que cada vez que vea a un ciclista en la ruta sur, seguramente se trate de Ariel Almonacid, quien compatibiliza su entrenamiento con su labor como constructor particular y en obras menores y si el clima está malo, se queda con el rodillo. 

El esfuerzo personal

El pedalero lamenta que por los altos costos, muchos excelentes deportistas de la región desisten de seguir entrenando. “Creo que somos dos o tres personas los que los podemos hacer y tenemos que usar nuestros propios recursos. Para ir a una carrera al norte, te cobran un precio especial aparte por llevar bicicleta, es como otro pasaje más. Es bonito ganar, pero hay mucho trabajo detrás, y cuesta acá en Punta Arenas. Lo he hablado con otros deportistas en Santiago y si bien en Chile no hay mucho apoyo en otras regiones, las municipalidades apoyan a sus deportistas. Eso es lo que me da lata de Punta Arenas, que siendo zona extrema con más razón debe haber respaldo a los deportistas”.

Desilusionado ha salido de las reuniones, que ha tenido con el IND o Chiledeportes. “Me dicen que hay fondos, pero hay que hacer los medios shows para postular, estar en un club vigente, te piden un montón de cosas. Y como persona natural, no puedo postular a nada, puedo ser campeón del mundo y ni con eso me pueden ayudar. Mucho protocolo y muchas cosas. Me dieron un contacto para enviar un correo al alcalde, por el mundial, y me derivaron a la Fundación del Deporte, me citó el encargado, pero con lo que me ofrecen no me cubre ni el pasaje, y tampoco te entregan los recursos para cubrir la diferencia. Me dicen que ese es el tope, pero se puede hacer un esfuerzo, si no todos los días se va a representar a la región y al país”, criticó el pedalero sobre las dificultades que se le ha presentado para acudir al mundial, que se desarrollará en Trento, del 14 al 18 de septiembre. 

Y aunque pareciera que hay tiempo, lo cierto es que ya recibió el correo para confirmar su inscripción, plazo que vence a fin de mes. “Estoy entrenando, pero a la vez, muy nervioso, porque me he estado moviendo por todos lados para poder tratar de juntar los recursos, porque sacando los cálculos, son como 5 millones de pesos, los pasajes son como un millón 700, y lo que me ofreció la fundación de deportes fue solamente mil dólares, que son como 900 mil pesos y eso no me alcanza para nada”, indicó.

Así, se ha estado comunicando con empresas privadas, porque el tiempo apremia, donde debe presentar, al menos pasajes, estadía y algo de dinero. Y además, la preparación considera una preparación en Santiago, dos semanas antes del mundial, en zonas como Farellones, Cajón del Maipo. 

Confiesa el deportista que, este éxito no estaba en sus cálculos y menos, la inversión. “Este año no pensaba viajar al norte a correr, entrenaba acá, corría en Punta Arenas y me mandé hartas locuras, como correr Punta Arenas-Natales en un solo día. Pero justo un amigo, que es presidente de un club de Santiago, me invitó a correr, que tenía buen nivel y aunque era conciente de eso, quise ir para tener roce con los mejores ciclistas. Estuve casi un mes en Santiago y corriendo carreras de ruta, y el Nacional; en todas tuve excelentes resultados, segundos y primeros lugares, y la última semana corrí el nacional, en Curicó, donde salí campeón de la contrarreloj”, rememora al tiempo que reitera que ese talento, capacidad  y esfuerzo hay que apoyarlo en la región.

Mientras tanto, continúa a dos bandas, entrenando a pesar del clima y buscando los esquivos recursos, con los nervios de ver que el resto de la delegación nacional ya tiene resuelto el tema de inversión “y creo que soy el único que falta para confirmar. Hice una carta, presentación, videos, logros, entrevistas, pero todavía no recibo respuesta”.

La colaboración
con el Cadi

Después de ser campeón nacional, Ariel Almonacid fue invitado por el Centro Asistencial Docente e Investigación, Cadi Umag, a participar en mediciones para la carrera de Kinesiología, donde llegó con su rodillo a someterse a estas pruebas. “Como conozco cómo es un entrenamiento, modifico las bicicletas, asientos, pedales, porque todas las bicicletas son distintas y también apoyo con los vatios y números que les piden a los ciclistas, entonces les ayudo en eso y les facilito el rodillo para que puedan hacer sus test. Justo coincidió en que cuando empecé venía llegando del Nacional”.

Ese fue el único llamado positivo que recibió después del éxito que obtuvo en este campeonato en que compitieron dos mil ciclistas y por eso, a Ariel Almonacid le duele tener que entrenar con la casi certeza que tendrá que quedarse abajo. “Si no, dar vuelta la página y pensar en otra cosa. El 14 de agosto es el nacional de CX que igual es muy importante, en otra disciplina, en un circuito técnico, subiendo escaleras, descensos, y me estoy preparando para esa competencia”, finalizó el pedalero, antes de volver a la ruta para seguir su entrenamiento.