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Insólito: Servel envió a familia del barrio Prat a votar en Dawson

Por La Prensa Austral Miércoles 17 de Agosto del 2022

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La escena se repitió en muchos hogares, al revisar, el sábado, los datos en la página del Servicio Electoral para el plebiscito del 4 de septiembre. Para este proceso se había anunciado cambios en los locales de votación, con la idea de que estuvieran más cercanos a los domicilios electorales de los votantes y evitar que deban recorrer largas distancias, sobre todo los adultos mayoes.

Pero hubo muchos casos en que se le descalibró la brújula al Servel: personas que tienen que movilizarse a una distancia mucho mayor de la que tenían anteriormente.

El caso más llamativo lo representa una familia, cuyo domicilio está fijado en calle Cirujano Guzmán, en el barrio Prat y donde cuatro integrantes fueron designados para emitir su sufragio en la Escuela Puerto Harris… en isla Dawson. 

Paola Jiménez representó la sorpresa que sintieron al darse cuenta de esta modificación: “Siempre hemos vivido en este sector. Nunca hemos tenido ninguna relación con Dawson, no la conocemos ni hemos tenido familiares que hayan sido exiliados políticos ni que hayan estado por razones de trabajo. La verdad es que desconocemos la razón por la que nos derivaron a votar allá”, expresó Jiménez, que hasta el año pasado votaba en el Instituto Sagrada Familia.

Pero como ya está dicho, toda su familia fue enviada a esta isla. Su abuela Marina Díaz, de 83 años, votaba en el Liceo Juan Bautista Contardi, en calle Manantiales; su madre Yolanda Biere y su tía Mirna Biere, lo hacían en el Liceo Industrial. De inmediato comenzaron a consultar sobre los pasos a seguir, “porque tenía entendido que el Servel solamente estaba recibiendo justificaciones de personas que no iban a poder ser vocales. No supieron darme una respuesta, quedaron en que iban a consultar a Santiago, diciendo que se trataba de casos aislados, pero no sé qué tan aislados serán”.

En todo caso, la familia se lo ha tomado con tranquilidad, incluso proponiendo que “si nos dan la posibilidad de viajar y conocer, espectacular, pero no es la gracia tampoco”. Y claro, tendrían que ir a través de la Armada, única manera de acudir a la isla ubicada a 80 kilómetros de Punta Arenas y a la que se puede acceder en cuatro horas de navegación, claro que si el clima está muy bueno, sino, fácilmente el cruce puede tomar el doble de tiempo.

Paola Jiménez recalca que tienen la formación cívica que los hace participar siempre en todos estos procesos, incluso cuando el voto era voluntario. “Siempre hemos tenido la convicción de entregar su voto, cambie o no lo que va a suceder en el país, pero sí ser un aporte. No hemos faltado a ninguna votación desde que estamos inscritos”. Sin embargo, ahora el proceso es obligatorio, lo cual les genera una preocupación extra. “¿Qué pasa si nos citan y no estoy en la ciudad? Tendré que pagar una multa, lo que no es grato, porque no es error mío. O el mismo hecho de ir al Tribunal”. 

A la hora de buscar una explicación a tan ilógica designación, Jiménez especula que “quizás pensaron en el barrio Prat y se confundieron con algo relacionado con la Armada, no sé cómo engranar la situación”.

Más casos

No fue la única familia que se está haciendo estas preguntas. Pablo Muñoz Toledo, de 82 años y su esposa, viven una situación similar, pero no a esos extremos. “A los dos nos cambiaron. Yo estaba en la Escuela Padre Hurtado, a una cuadra de mi casa y me mandaron al Liceo Sara Braun junto con mi señora. Obviamente nos afecta, no es justo que hayan hecho estos cambios tan absurdos, porque se suponía que iba a hacer cambios de acuerdo a los lugares donde viven las personas. Al final, las personas más adultas no podrán ir a votar”.

Amada Gómez y Patricia Sánchez también tendrán que caminar mucho para votar en el plebiscito. Gómez tiene casi 89 años y siempre ha vivido en calle Tucapel, a un costado de la parroquia Fátima, en el barrio 18 y tras la modificación del Servel, tendrá que votar en la Escuela Arturo Prat, teniendo alrededor a las escuelas 18 de Septiembre, Hernando de Magallanes, o La Milagrosa. En tanto, Patricia Sánchez, vive en calle Balmaceda con Patagona, pero tendrá que ir a la Escuela Argentina.

Aunque el Servel pueda justificar estas decisiones basándose en las direcciones informadas por los votantes, lo cierto es que en muchos casos, hay personas que han vivido por décadas en la misma dirección. Es el caso de Elsa Ruiz quien vive en el pasaje Padre Aliberti en la población Gobernador Viel, donde cerca tiene a las escuelas Pedro Pablo Lemaitre, Juan Williams, Contardi básica y Patagonia. Pero no, el Servel la envió a votar a la Escuela Manuel Bulnes, siendo que antes debía acudir al Liceo Luis Alberto Barrera.