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¿Con mi plata no?

Por Arturo Castillo Cabezas Domingo 2 de Octubre del 2022

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Probablemente sí, o probablemente no, pero la reforma al sistema de pensiones es un asunto que debería entrar en tabla algún día. Eso me despertó ayer sábado a las cinco de la mañana, y entré en esta paradoja de escribir para el mañana, porque obviamente lo que Ud. tiene la amabilidad de leer, no lo escribí hoy.  Más o menos como la famosa reforma…

Lo primero es tratar de aclarar si los chilenos tenemos un sistema de seguridad social, y mi respuesta es NO: Tenemos un sistema financiero cuya finalidad primaria no es darle seguridad a quien tiene por seguro que si no se muere antes, necesitará pensionarse, y no para asegurarle a la industria del dinero, ingentes recursos a bajo costo, para venderlos caros, y así ilusionarnos con que el sistema funciona como si fuese previsional (“Previsional”, o sea, que previene lo que se viene, por si no lo había pensado). En términos simples, la cosa funciona así: el sistema me obliga legalmente a pasarle el 10% de mis ingresos si es que soy asalariado, y este se lo pasa barato a la industria, a la banca, al comercio, o a quien diga que lo puede hacer producir. Esos negocios nos venden sus productos o servicios, que pagamos con márgenes usureros, y mientras con eso crecen los negocios, nos ufanamos de que este mes nuestro fondo no perdió. Lindo, ¿no? El problema es que si a nuestros socios les va mal la “seguridad social” se va a las pailas, porque no es segura, ni es social; es asunto de cada cual.

Son dos los argumentos mitológicos principales, con que las administradoras de fondos previsionales nos bombardean publicitariamente en campañas permanentes y seguras, pagadas con nuestra plata: Uno, que los fondos son míos, y dos, que son heredables.

Por estos días, los socios de una de las AFP retiraron en lo que va del año, casi 80 mil millones de pesos en utilidades -monto que no incide en la inflación, como si afectaría que yo retire las 500 lucas que me van quedando- y por otra parte, todos los “multifondos” perdieron plata en septiembre. Adivine cual era plata suya, y cual no. Dato adicional: los “multifondos” son el invento creado en los famosos “30 años” que le permitió a las AFP decirle: mire, la plata es suya, usted vea donde la mete, aunque no tenga idea de finanzas, y si le va bien o le va mal, no es responsabilidad nuestra; nuestra responsabilidad es quedarnos con su comisión. Y si cuando le toque jubilarse, sus fondos bajaron a la mitad, aguántese un rato, el sistema previsional, no previó su mala pata.

Lo de la heredabilidad, también tiene sus bemoles, partiendo por los egoístas que optan por la pensión vitalicia, que significa que usted y una aseguradora apuestan su plata: si usted se muere antes de que la plata se acabe, lo que queda es para ellos, y si la plata se acaba antes de que usted se despida, lo que falte lo ponen ellos. ¿Heredable? No pues ¿La familia…? Que se joda.

Según la Superintendencia de Pensiones, entre enero y junio de este año el promedio de las pensiones mensuales en el país alcanzaba los $294.697 para los hombres, $132.516 las mujeres, lo que a su vez promedia $216.826 ¿Usted de veras piensa que con esas cifras, los tribunales o el SII se van a atochar de posesiones efectivas?

EL MALDITO ESTADO

Un tercer argumento es el que, si el Estado se mete en el sistema, va a quedar la escoba. Le tengo malas buenas noticias: si no fuera porque el Estado está metido hasta las rodillas, los jubilados que hoy gozan su jubileo a dieta forzada, estarían literalmente muriéndose de hambre; sobreviven principalmente gracias a dos instrumentos estatales: el antiguo “Pilar solidario” y la nueva “Pensión Garantizada Universal”, ninguno de ellos es heredable, pero es de lo que más hay. Ese sistema, se basa en lo que tanto molesta a los de “con mi plata no”, que es la solidaridad. Cada vez que por el IVA u otros impuestos aporto plata, estoy actuando solidariamente para salvar a alguien ahora, y en una de esas, salvarme yo más adelante. O sea, el único sistema que aporta seguridad positiva actualmente, es precisamente el del vil Estado, que no es otra cosa, que nosotros mismos organizados.

Así las cosas, lo consecuente, sería que, respetando la libertad de elegir, tengamos un sistema dual: el que quiera seguir diciendo “con mi plata no”, que lo siga, el que prefiera sincerar el sistema solidario que ya tenemos, que lo elija. Pero con una condición: si su plata es suya, si quiere dejarla en herencia o destinarla a una renta vitalicia privada, perfecto, pero si su egoísmo llegado el momento, no da el ancho que usted requiera, no nos pida a los demás que nos hagamos cargo, como solidariamente hacemos hoy. Porque un sistema de seguridad social tiene que cumplir con esas dos palabras: dar seguridad, y hacerlo con y para toda la sociedad. El ahorro individual es otra cosa, y están disponibles muchos otros instrumentos. De hecho, los pocos que van a dejar fondos heredables, son los que además mayoritariamente tienen ahorro particular porque llegan a fin de mes sobrados de cariño; si es su caso, felicitaciones.

Dato curioso: A diciembre de 2020 CAPREDENA pagó 70.779 pensiones de retiro (antigüedad e invalidez), por un promedio de $1.051.466. En el caso de DIPRECA las pensiones un promedio de $1.179.566. ¿De dónde sacan la plata, comparó los promedios? Sale de la solidaridad suya y mía, con nuestros impuestos. A ver, diga fuerte y claro: ¡Con mi plata no!

Así las cosas, la mejor herencia para mi hijo, sería que él no tenga que apretar a su propia familia, para poder sostener a sus padres. Que sepa que -llegado el momento- tendremos un jubileo, modesto tal vez, pero digno, con atención en salud adecuada, con un techo acogedor, alimentación decente y algo de júbilo.