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Juan Castro Segovia: “A lo largo de mis 50 años he formado muchos amigos dentro de la universidad”

Domingo 6 de Noviembre del 2022

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Si de aplausómetros se trata, será muy difícil para cualquier funcionario de la Universidad de Magallanes superar lo que hizo Juan Castro Segovia, cuando el miércoles 26 y el viernes 28 de octubre subió al escenario a recibir el reconocimiento del rector y sus pares por los 50 años de trabajo que cumplió en esta casa de estudios.

“Juanito”, como cariñosamente lo tratan los más cercanos, nació en Punta Arenas en el seno de un hogar muy humilde. El padre, Juan Antonio Castro Soto, fue preparador de caballos. “Por eso que toda mi niñez la viví en la hípica”. Y recuerda que el progenitor lo corría, para que nunca se metiera en esto. “A mí me gustaba mucho ese mundo y a escondidas sacaba a pasear los caballos. Y cuando me pillaba venía el reto porque sabía que esto no era bueno para mi futuro”.

En junio de 1970 falleció y de ahí la madre (Berta Segovia Becerra) debió ejercer ambos roles. “Ella nos crió y así pudimos avanzar y seguir luchando en la vida, junto a mi hermana (Silvia del Carmen) quien ya falleció y que también trabajó en la Umag”.

Los estudios básicos los realizó en la que hoy es Escuela Croacia y los medios en el Instituto Superior de Comercio. En 1971 egresó de Contador. La práctica la realizó en el Departamento de Costos de la Empresa Nacional del Petróleo. “Me decían que tenía posibilidades de quedarme contratado, pero como venía de un origen humilde y en mi hogar no había ingresos fijos tuve que trabajar rápidamente”.

Llega a la universidad

Después de pasar varias etapas de postulación y aprobarlas, el 1 de abril de 1972 Castro ingresó a trabajar a la entonces Universidad Técnica del Estado (Ute), en el local ubicado en Angamos esquina Zenteno (donde hoy funciona el Liceo Experimental de la Umag). 

“Ahí comenzó mi vínculo laboral con la universidad, que se mantiene hasta los días de hoy en que estoy cumpliendo 50 años ininterrumpidos”.

La sencillez lo lleva a replantearse si verdaderamente merece tantos homenajes que ha recibido.

De lo que sí está completamente seguro es que se ha desarrollado en un lugar que siempre le gustó, como es el Servicio de Bienestar de la Umag. Aunque partió en el área de Contabilidad, donde desempeño varias funciones, como administrativo, encargado de inventarios, de matrículas y cajero. “Hasta el año 1992 donde me ofrecieron hacerme cargo de Bienestar, puesto que mantengo hasta ahora y que me hace muy feliz, porque esto te alimenta el espíritu ya que la parte social es lo que más llena”.

La familia

En el plano más íntimo se emociona al hablar de la familia, que formó a partir de la unión conyugal con Patricia Yáñez Contreras, el año 1978, quien tenía una hija (Verónica) de entonces 3 años de edad. “Ahí parte nuestra historia y familia. Perdimos un bebé que nació prematura, el año 1979, algo que fue muy doloroso para nosotros y en especial para mí porque era mi primer hijo. De ahí pasaron trece años, hasta 1992 en que nació Martín, que nos alegró y sigue alegrando la vida”. El hijo estudió Psicología en la Umag y ahora se encuentra en Santiago cursando un doctorado. 

Y a través de Verónica disfrutan de dos hermosos nietos, Bruno y Catalina. Ella es ingeniera en Administración de Empresas y luego estudió Ingeniería Comercial. Actualmente trabaja en Tesorería y acaba de trasladarse a Santiago.

Después de momentos intensos vividos, con el fallecimiento de la madre. Luego el deceso de la hermana y posteriormente una operación a la que tuvo que someterse, producto de un tumor cerebral, en septiembre del año pasado, ahora dice estar muy bien y recuperado. Esto último gracias al cariño y afecto de la familia, amigos, colegas de trabajo y gente en general.

Sobre todo ahora, con los homenajes que le tributaron. Algo que recibe con mucha humildad, como es él. “Todo lo realizo por el cariño que le tengo a mi institución. Me fluye así y no esperaba nada. Por eso cuando recibo estos homenajes me emociono mucho”.

Mensaje final

“A lo largo de mis 50 años he formado muchos amigos dentro de la universidad, y siempre los insto a mantener los ambientes laborales, a través de un buen trato entre nosotros. Pienso que la única forma en que uno puede avanzar y lograr metas es a través del diálogo y llegar a acuerdos en las diferencias que existen en todo ser humano”, señala como corolario a la conversación.

Indudablemente que la universidad ha crecido mucho, dijo. Cuando ingresó eran alrededor de 450 alumnos y hoy son más de cuatro mil. Al igual que funcionarios, que en esa época no superaban el centenar y hoy, entre contrata, planta y honorarios son cerca de un millar.