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Agricultor que cultiva tulipanes ganó proyecto de riego tecnificado financiado por Indap

Viernes 16 de Diciembre del 2022

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“La agricultura es mi gran pasión. He aprendido harto de gente muy profesional que me ha ido ayudando a través del tiempo y hoy día ya me manejo bastante bien y he llegado a una producción importante para abastecer a la ciudad de Porvenir”. Así se refiere Eduardo Báez Garrido al trabajo al que se dedica hace décadas en la capital de Tierra del Fuego.

Este agricultor y horticultor también está incursionando con éxito en la producción de tulipanes. Distribuye a los porvenireños de productos como huevo fresco, papas, repollo, ajo, cilantro, lechuga, acelga y albahaca, además de flores como tulipanes y gladiolos. Para realizar sus labores, trabaja con abono orgánico, que ha ido perfecccionando gracias a profesionales de Indap que lo han asesorado en su trabajo diario.

Esta semana a Eduardo le confirmaron que resultó favorecido con un proyecto de riego tecnificado otorgado por el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), que le permitirá optimizar sus funciones y aprovechar al máximo el agua en su parcela ubicada en las cercanías de Porvenir.

La obra contempla adquirir un estanque de 50 m3, para captar agua desde un pozo comunitario. Desde allí regará tres invernaderos de 160 m2 cada uno, más un sector de  900 m2 al exterior. Se trata de un sistema de goteo que permite que llegue justo el agua que necesita la planta, ayudando en el ahorro de tiempo y cuidando al máximo el recurso. 

El monto total del proyecto alcanza a $6.800.225 y el subsidio de Indap asciende a  $6.120.203.

Apoyado por Indap, Eduardo Báez Garrido, a punta de esfuerzo y trabajo duro, aprovecha cada centímetro en su media hectárea de terreno, reciclando plásticos e innovando en la dura estepa de la isla patagónica. 

Los resultados del trabajo están a la vista a dos kilómetros de la ciudad de Porvenir, en la parcela 14, predio Selknam. “Este terreno lo adquirí en enero de 2012.  Todo gracias a la producción de hortalizas y la venta de huevos”, explica. 

Cada espacio de su terreno está pensado para sacar producción a las hortalizas. Y todos los materiales le sirven. Construyó cortinas cortaviento con desechos de cajas plásticas y maceteros con cañerías abandonadas. 

“Partí con 10 a doce pollas, luego me inscribo en Indap y me reciben como usuario, me apoyan con un rotamotor, luego con un invernadero de 20 metros por siete, el que me ha dado una productividad bastante generosa en cuanto a recursos.  Fui de esa manera adquiriendo responsabilidad con cada compromiso adquirido. Fui pagando moras atrasadas y luego seguí incursionando en la microempresa.  Hoy ya tengo una población cercana a las 200 aves de cruza, y media hectárea con cultivos al aire libre”, narra orgulloso Báez.