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El desconocido rol de Puerto Natales en la crisis del Beagle en 1978

Por La Prensa Austral Domingo 29 de Enero del 2023

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Parte I

Por Francisco Sánchez Urra
Historiador

Con el desarrollo de la crisis del Beagle de 1978 la ciudad de Puerto Natales tenía un importante papel en la planificación del dispositivo defensivo que se estaba implementando, su localización estratégica en la parte más estrecha de Chile continental la hacían una de las zonas más vulnerables y objetivo claro para un eventual ataque argentino que eventualmente dividiera territorio chileno y permitiese un avance de tropas hacia Punta Arenas.

El trabajo de planificación estaba a cargo del coronel Jaime González Vergara, comandante del Regimiento de Caballería Nº5 Lanceros y gobernador de la provincia de Ultima Esperanza en la Región de Magallanes.

Los preparativos en el año de 1978 consideraron el sembrado de campos minados en diversas zonas cercanas en la frontera, así como también la determinación de zonas de posiciones en tierra en los sectores de Paso San José, Dorotea y Casas Viejas, en donde los pasos fronterizos hacían evidente un eventual avance de fuerzas adversarias.

Sumado a lo anterior se prepararon unidades de guerrilla, se coordinó con instituciones de la ciudad y se alistaron sigilosamente casi 500 efectivos con que contaba en ese momento el Regimiento.

La normalidad de la ciudad se trató de no alterar, sin embargo, el contacto directo que tenían diferentes habitantes con la zona de Río Turbio, especialmente trabajadores chilenos en la mina de carbón y ferrocarril, así como también la escucha de radioemisoras argentinas, los tenían al tanto de la fuerte campaña del gobierno argentino en la zona y la paulatina llegada de unidades militares del país trasandino en la frontera.

El día que pudo haber 

comenzado la guerra

Sin embargo los “vientos de guerra” ya recorrían diferentes rincones de Chile.  Desde el extremo norte a Magallanes, el desplazamiento de tropas argentinas a diferentes lugares de la frontera habían puesto en alerta a las autoridades chilenas, las cuales, habían comenzado un lento desplazamiento de unidades ante la tensión que se había provocado.

El 15 de septiembre a las 11 horas el Jefe de la subcomisaría Casas Viejas escuchó tiros de morteros, próximos a la frontera en Laurita y visualmente aparecieron el humo de las explosiones de las granadas. De inmediato envió una patrulla montada que constató que a unos 400 metros de la alambrada, en territorio chileno se encontraban tres militares Argentinos con tenida de combate, equipados y con armamento automático Fal, en posición aprovechando el terreno.

En la falda de la colina, en el sector chileno, había además aproximadamente 200 militares más, también equipados y con armamento. Un intercambio de palabras con la patrulla chilena derivó en un momento de alta tensión, a pesar de la evidente violación de territorio. El personal de Carabineros dispuso comunicar al Regimiento de Caballería N° 5 “Lanceros”, quién en ese momento estaba al mando de su segundo comandante, capitán Juan Pérez Cadenasso, el cual dispuso equipar al personal y desplazarse al sector.

El coronel Jaime González ante la gravedad de la situación estableció contacto telefónico con su par argentino, evidentemente cualquier acción que involucrase esa cantidad de efectivos iba a desencadenar una guerra. La respuesta del mando argentino convenció al coronel González que no era una incursión en territorio nacional, sino ejercicios de tropas que desconocían el área, las cuales raudamente abandonaron el territorio chileno.

Averiguaciones posteriores establecieron que se trataba de parte de los efectivos del Regimiento de Infantería Motorizada  Nº24 Río Gallegos, que en gran número habían arribado al área el 10 de septiembre a las 19 horas para prácticas de campaña en el terreno, al mando de dos tenientes primeros. Los cuales habían establecido sus vivac en las inmediaciones del puesto Laurita de la Gendarmería Argentina y por pequeñas unidades realizaron ejercicios en el terreno. 

Al día siguiente, el 16 de septiembre, el comandante Luis María de Castillo, 2º jefe del Escuadrón Nº43 Río Turbio, llamó por teléfono al comandante del Regimiento de Caballería Nº5 Lanceros para “presentarle las excusas correspondientes ante la penetración al territorio nacional de efectivos del Ejército argentino, además le expresó haber llamado la atención al oficial responsable de la situación. Indicó que la situación se creó por desconocimiento del terreno por cuanto este personal es de Río Gallegos”. Las excusas fueron aceptadas por el coronel González.

A las 10 horas del mismo día se presentó en la subcomisaría Casas Viejas el capitán Carlos Alberto Meinrich, acompañado de un teniente primero no identificado y perteneciente al Regimiento de Infantería Motorizada Nº24 Río Gallegos y el jefe de la sección Laurita, subalférez Ramón Alberto Mansilla, de la Gendarmería Argentina, a dar las excusas y a solicitar las disculpas pertinentes ante el gobernador de Ultima Esperanza, dado que una sección bajo su mando por desconocimiento de la ubicación del Límite Político Internacional había cruzado a territorio chileno.  

Comienza el

despliegue

Para la V División de Ejército este frente fue considerado como crítico por tener solamente 15 kilómetros de profundidad desde el límite fronterizo hasta el mar y por estar desconectado a más de 250 kilómetros de las fuerzas principales del teatro de guerra. Estaba considerado en dicho plan defensivo continuar la resistencia por medio de la guerra de guerrillas para lo cual se contaba con armamento y munición depositados en distintos sectores de la zona.

Las primeras posiciones se comenzaron a construir a pala y picota, el entonces cabo 2º Juan Garcés Oyarzo recuerda que “el mismo 18 después de la Parada nos comunicaron que al día siguiente, el 19 de septiembre, se debía dirigir al sector de Tres Lagunas, frente a Casas Viejas, para ubicar en el sector el vivac para esperar la llegada del escuadrón, caminando, dentro del predio del regimiento completamente equipados”.

El escuadrón se organizó y comenzó los trabajos en tierra para establecer la defensa, en la loma de Tres Lagunas, trabajando entre las 10 de la noche y las 5 de la madrugada, aprovechando la noche para no ser descubierto los diferentes movimientos.

Se utilizaron la pala portátil y las herramientas de mano que facilitó la municipalidad y el comercio local.

Frente Dorotea-Casas Viejas

El sector de Casas Viejas y valle del Palenque se presentan como terrenos semiplanos pantanosos permitiendo la formación de vegas, especialmente en los meses de octubre y noviembre producto de las lluvias del invierno, existiendo muy pocas alturas de consideración.

En general el suelo es transitable, a excepción de los sectores bajos donde se forman vegas tornándose blando. No obstante entre los meses de mayo a agosto las vegas se encuentran congeladas, considerando además que en la época en análisis, los medios de combate se movilizaban principalmente a pie y caballares, no existiendo mayores restricciones de movilidad.

En la operación militar de 1978 se planificó una defensa en posición con Pac (Puestos avanzados de combate) en primera línea, seguidos de posiciones defensivas de Infantería, con apoyo de fuego de morteros y una unidad de artillería a retaguardia.

Para lo anterior se aprovecharon los terrenos críticos (alturas predominantes) del sector, tales como: loma Larga, loma Leonesa, cota 380, todos los anteriores cubriendo el frente de la principal DA (Dirección de Aproximación) del adversario circunscrita a la ciudad de 28 Noviembre, Casas Viejas y Puerto Natales.

Frente paso 

San José

El paso San José se presenta como un pequeño valle que penetra la sierra Dorotea a una altura aproximada de 400 metros sobre el nivel del mar, desde el territorio nacional hasta llegar a la ciudad argentina de Río Turbio. 

Este paso presenta diversos obstáculos naturales como son la misma Sierra Dorotea, vegas y chorrillos formado por el escurrimiento de aguas desde los sectores altos de la sierra, pero con un terreno formado principalmente de sedimento rocoso, bajo la primera capa de tierra y coirón, lo que permite que sea transitable en toda época del año principalmente para unidades de infantería a pie y caballares.

En la operación militar de 1978 el paso San José, al igual que en toda la provincia de Ultima Esperanza, se planificó una defensa en posiciones de infantería en primera línea aprovechando las principales alturas del paso, instaladas a una distancia aproximada de tres kilómetros de la ciudad de Río Turbio, seguido con el apoyo de fuego de morteros, cubriendo la salida del paso hacia territorio chileno, la que se estimaba como posible Dirección de aproximación (DA) secundaria del adversario.