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  • Pascual Anselmo Candia Almazabal

Historias de “Ases del Volante”

Por La Prensa Austral Lunes 11 de Enero del 2021
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El Programa de automovilismo deportivo “Ases del Volante”, conducido por Francisco “Pirulo” Oyarzo todos los lunes por Radio Polar y Polar Comunicaciones, organizó un concurso para
cerrar el 2020.

Ante al falta de competencias buscó opción de recordar las historias, anécdotas o los grandes momentos del automovilismo en nuestra región y la Patagonia, como una alternativa para llevar de mejor forma estos tiempos de pandemia.

La modalidad del concurso fue la de relatar en forma escrita cualquier evento, vivencia o situación personal que se quiera resaltar y dar a conocer del automovilismo deportivo
en la Patagonia.

Muchas veces la única forma de
enterarse del desarrollo de las
competencias es a través de las transmisiones radiales, especialmente
en los rallies y el Gran Premio.

Este es el relato de Francisco Oyarzo, hijo de quien fue un emblemático y reconocido relator, “Pirulo” Oyarzo, y que sigue de gran forma los pasos a su progenitor.

REPORTERO A BORDO EN EL GRAN PREMIO

La gran actuación y victoria del Toyota Starlet 1.000 c.c., modelo ’78, de Pablo Capkovic y Sandro Goic en el Gran Premio de la Hermandad de 1999 generó una buena cuota de expectación para la edición siguiente del Gran Premio.

La faena realizada en la 27ª edición por los puntarenenses fue reconocida ampliamente por los medios de comunicación y dejó de manifiesto la calidad y profesionalismo del binomio chileno conformado por Capkovic en la conducción y Sandro Goic en la navegación.

Para el inicio del nuevo milenio tenía 25 años de edad y había adquirido un Toyota Starlet 1.300 c.c. inyectado multivalvular del ’96 y mi pasar por la radio en aquel entonces estaba en el programa “Bandera a Cuadros” de la radio “Magallanes”.

Mis participaciones en las trasmisiones radiales automovilísticas significaban una aventura sin parangones: Cabo Negro, Tres Horas de Puerto Natales, circuito Centenario, circuito de la sal en Porvenir, entre otros, eran parte de la agenda anual y las había vivido con mucho entusiasmo y un buen balance comunicacional con el equipo del programa.

Era muy desafiante mantener la trayectoria heredada de mi padre “Pirulo” Oyarzo y creo haber cumplido con el desafío, además fue una forma de sentirlo a él vivo.

GRAN PREMIO 2000

Así llegó la 28ª versión del Gran Premio en el año 2000. Mi pasión por la radio y los fierros comenzó a inquietarse en junio y me acerque al taller del Barrio Prat y le pregunté al piloto Capkovic si necesitaba algo para su segunda incursión con el legendario Toyota.

Me tocó adquirir dos neumáticos de aro 12” con clavos, gomas escasas para la época. La casa repuestos Automundo me apoyó con aquello.

En la reunión previa para conformar los puestos de trasmisión radial con los que se cubriría la isla de Tierra del Fuego, Pedro Gallardo me dice “falta confirmar el puesto de Cameron”.

Mi juventud y pasión se coordinaron al instante para ir a despachar por primera vez a uno de los lugares más complejos que he vivido. En busca del conocimiento cabal de la prueba me acerqué a las reuniones del equipo de Capkovic para enfrentar la edición del 2000.

FRECUENCIA VHF

Antes de partir a la Isla, el navegante Sandro Goic me pregunta la frecuencia VHF de mi equipo de trasmisión y en donde me encontraría apostado. Religiosamente lo anotó.

Cabe señalar que las condiciones tecnológicas para la cobertura radial eran físicas ya que la tecnología celular era una probeta y la salida (despacho) desde Cameron era a través de cable, gracias a una repetidora de la compañía Entel a la cual se le conectaba la señal VHF para emitir la información de horarios y paso de las unidades.

El sábado 18 de agosto de 2000 a las 4:00 AM salí desde Porvenir rumbo a Cameron para el cometido de cubrir la carrera más importante de la Patagonia.

Ahí nomás, en el “Pozo del Amor” comprendí la carrera aparte que viven los auxilios. Por 50 kilómetros una camioneta me llevó encandilado al no dejarlo pasar así como así.  El multiválvulas japonés se mostró como una joya.

TODO LISTO

A las 7:00 AM todo listo y dispuesto, con un cable de 50 metros conectado hasta el móvil. Mi expectación crecía por el auto 101 (de Capkovic y Goic) a medida que se acercaba la largada.

Aquella edición se presentó con un piso muy firme y seco. Los autos arrancaron la primera etapa desde Río Grande. El Daewoo Tico demostró supremacía en velocidad y el (Toyota) Starlet de Punta Arenas poco a poco comenzó a perder la carrera. La tracción trasera comenzó a desaparecer.

El pasó de los primeros Tico fue inquietante, no se veía el punto verde por el sector “El Torcido”. Puntualmente informé el paso de los pilotos riograndenses desde Cameron.

En medio de la pampa de pronto comenzó a sonar el mensaje en la radio VHF del móvil: ¡¡¡Atento, atento, aquí 101, aquí 101, aquí 101!!!.

Miré desconcertado a mi compañera, tomé el PTT y exclamé: Adelante 101. Responde Sandro Goic: “Vamos bien, el auto se comporta sin problemas, el camino está bueno”.

GRABADORA CASSETTE

Con la certeza que sólo yo los podía oír por la VHF, cogí una grabadora Sony de cassette y le pregunté a Goic si habían tenido algún problema. El navegante me comentó la generalidad del piso, temperatura, combustible y otros, además de contarme que no había nada que hacer con los Tico.

Al adentrarse hacia un par de curvas se despidió.

Al toque pedí pasé a Punta Arenas y eché a correr la grabación. Para la época toda la sintonía del Gran Premio escuchó una comunicación desde a bordo, lo que representó una gran emoción ese logro.

Claramente Hugo Guala (director de radio Magallanes) no entendía nada de aquella inédita conexión con un auto en competencia y en repetidas veces intentó comunicarse con Goic sin éxito.

Aquella edición la ganó en la categoría “A” Juan Ojeda, representante de Río Grande en Daewoo Tico.

Luego, el 2001 vendría el inició de la captura definitiva de la “Copa Challenger” en la categoría menor para el binomio de Punta Arenas, ahora a bordo de un Daewoo Tico, pero esa es otra historia.